Bad Bunny ha sido el artista más escuchado del mundo en Spotify durante tres años consecutivos. Ha llenado estadios en medio mundo y ha convertido el reguetón en un género con ambición artística, no en un producto desechable. Desde que irrumpió en 2018 con X 100PRE, ha publicado una decena de proyectos que transitan del trap crudo a la balada desnuda y la electrónica, sin perder su acento caribeño.
5El Último Tour Del Mundo (2020)
Cuando Bad Bunny publicó El Último Tour Del Mundo el 27 de noviembre de 2020, lo hacía como su tercer disco del año, apenas nueve meses después de YHLQMDLG. Pero el gesto no fue un simple exceso de productividad: el álbum se convirtió en el primero íntegramente en español en alcanzar el número uno del Billboard 200, un hito que llevaba 64 años resistiéndose en la lista general estadounidense. El debut se sostuvo sobre 116.000 unidades equivalentes y casi 146 millones de reproducciones bajo demanda, una demostración de fuerza que confirmó que su música ya no necesitaba el inglés para liderar el mercado global. En el centro de ese éxito estaba Dákiti, la colaboración con Jhay Cortez que coronó el Billboard Global 200 y se convirtió en uno de los himnos de la pandemia, con certificaciones millonarias en España y Estados Unidos. El disco no compitió solo: desbancó del primer puesto a BTS, otra señal de que el reguetón había dejado de ser un nicho.
Más allá del récord, el valor del proyecto reside en su apuesta sonora. Grabado durante el confinamiento y presentado bajo la ficción de una gira de despedida, el disco mezcla reguetón y trap con rock alternativo, new wave y ecos emo en cortes como Maldita Pobreza, Yo Visto Así o la balada Trellas, que tardó dos meses en cerrarse bajo la batuta del coproductor MAG. El propio Bad Bunny lo definió como un trabajo más sentimental y recogido, pensado para escucharlo en casa, una respuesta lógica a un año sin fiestas ni bailes. Esa deriva arriesgada, en pleno pico comercial de su carrera, fue lo que lo separó de sus contemporáneos y consolidó su imagen de artista imprevisible. La crítica lo recibió como su obra más excéntrica, y la Academia de la Grabación terminó dándole la razón al otorgarle el Grammy al mejor álbum de música urbana en 2022, un reconocimiento que pocos discos experimentales del género han conseguido. Por eso ocupa un lugar propio dentro de su catálogo.
