5 trucos para bajar la factura de la luz durante la ola de calor

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Con la llegada de la primera ola de calor del verano, la tentación de poner el aire acondicionado a tope se convierte en una de las principales amenazas para el presupuesto doméstico. Cada grado de más en el termostato dispara el consumo, y mantener la casa fresca durante todo el día puede acabar convirtiendo la factura de la luz en un susto. La buena noticia es que no hace falta pasar calor ni tirar la casa por la ventana: basta con aplicar una serie de ajustes sencillos y de sentido común que, sumados, marcan la diferencia.

Esta lista reúne cinco trucos prácticos, pensados para aplicarse de inmediato y sin necesidad de hacer obras ni comprar aparatos caros. El criterio que los une es doble: por un lado, atacan el derroche energético allí donde se produce, y por otro, requieren un esfuerzo mínimo por parte de quien los pone en práctica. Desde pequeños cambios de hábito hasta un mantenimiento básico del equipo de climatización, son medidas que cualquiera puede adoptar durante los días de más calor para aliviar el golpe en el bolsillo sin sacrificar el confort en casa.

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Limpia los filtros del aire acondicionado

Alquiler y olas de calor: ¿Quién debe poner el aire acondicionado, el dueño o el inquilino? Fuente: iStock
Alquiler y olas de calor: ¿Quién debe poner el aire acondicionado, el dueño o el inquilino? Fuente: iStock

Durante una ola de calor el aire acondicionado se convierte en el electrodoméstico que más dispara la factura, y pocas tareas ofrecen tanto ahorro por tan poco esfuerzo como limpiar sus filtros. Cuando la malla acumula polvo, pelo de mascotas y otras partículas, el flujo de aire se reduce y el equipo tiene que trabajar más tiempo y a mayor esfuerzo para alcanzar la temperatura programada. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, sustituir un filtro obstruido por uno limpio puede recortar el consumo del aparato entre un 5% y un 15%, y algunos expertos elevan ese incremento de gasto hasta el 20% en casos de suciedad severa. Es decir, durante los meses de uso intensivo se está pagando electricidad extra por un rendimiento peor: la estancia tarda más en enfriarse, el compresor se sobrecarga y el ventilador empuja menos aire.

La buena noticia es que se trata de una de las operaciones de mantenimiento más sencillas y baratas que existen: basta con apagar y desenchufar el equipo, retirar la malla, aspirar el polvo seco o lavarla con agua templada y un detergente suave, secarla a la sombra y volver a colocarla, todo en menos de 20 minutos y sin llamar al técnico. Los propios fabricantes recomiendan hacerlo cada dos semanas durante el verano si el aparato funciona a diario (Daikin y LG apuntan a ese intervalo, mientras Mitsubishi Electric lo fija en torno a las tres o cuatro semanas), y con más frecuencia en viviendas con mascotas o mucho polvo. Además del ahorro inmediato en la factura, mantener los filtros limpios alarga la vida útil del equipo y evita averías como el congelamiento de la serpentina, que convierte un gesto gratuito en una reparación costosa.

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