El verano es temporada alta para los supermercados, y tanto Mercadona como Lidl lo saben. Sus lineales se llenan de propuestas pensadas para combatir el calor: desde cócteles listos para servir hasta helados, pasando por platos fríos y protectores solares. Este año, cinco productos de sus marcas propias han conseguido destacar por encima del resto, ya sea en las terrazas, en las playas o en las neveras de medio país. No son novedades absolutas, pero han vuelto a convertirse en los grandes protagonistas de la temporada, consolidando la estrategia de las cadenas de ofrecer alternativas accesibles sin renunciar al sabor ni a la eficacia.
La selección no es aleatoria. Se basa en un criterio doble: por un lado, el impacto comercial y en redes sociales que han tenido durante los últimos meses; por otro, la relación calidad-precio que ofrecen frente a opciones más caras, ya sean de marcas tradicionales o de productos de farmacia. Son artículos que no solo venden, sino que generan conversación y fidelidad, y que representan la apuesta de ambas cadenas por democratizar pequeños placeres veraniegos. Hablamos de cócteles que compiten con los de barra, helados que vacían congeladores, una ensaladilla que nunca decepciona, un protector solar que planta cara a las grandes firmas y una horchata que se reivindica como refresco vegetal de moda.
3La ensaladilla rusa de Mercadona: el clásico que nunca falla
La ensaladilla rusa de Mercadona es uno de esos productos que se ganan un hueco fijo en la cesta en cuanto suben las temperaturas. Bajo la marca Hacendado, la cadena la vende lista para comer en la sección de refrigerados y su fórmula no ha cambiado con los años: patata en dados, atún desmenuzado integrado en una salsa cremosa y espesa, zanahoria, guisantes, aceituna verde y claras de huevo firmes. La combinación funciona porque aúna lo casero con lo inmediato: en su versión pequeña cuesta en torno a 1,80 euros y se presenta en envase individual, ideal para una comida rápida sin encender los fogones. Es, en definitiva, la opción de quienes quieren el sabor de la ensaladilla de toda la vida sin pasar por la cocina.
Su tirón veraniego se explica por lo mismo que la convierte en imprescindible: es fresca, saciante y no pesa, justo lo que se busca en días de calor en los que cuesta sentarse a comer. El atún y la patata aportan proteína e hidratos de sobra para comer bien en cinco minutos, y su base neutra admite personalización: muchos clientes le añaden maíz dulce o más verduras en casa para redondearla. La versión grande cubre una comida familiar o una cena de terraza sin complicaciones, y que la lleven años repitiendo los compradores es el mejor aval de un clásico que no falla ni en la ola de calor ni en la comida de tupper.
