eBay envió cucarachas vivas a dos periodistas críticos y el jurado le clava 56 millones

Un blog de comercio electrónico que osó criticar a la cúpula acabó con una campaña de acoso digna de película de terror. La broma corporativa les ha costado 55,7 millones de dólares.

Si creías que tu empresa te la tiene jurada, espérate a conocer lo de eBay. La plataforma de subastas que todos usamos para vender el móvil viejo se montó una campaña de acoso digna de una secta. El resultado: 55,7 millones de dólares que tendrá que soltar tras la sentencia de un jurado que no se anduvo con chiquitas.

De blogueros a blanco de una 'vendetta' corporativa

David e Ina Steiner son un matrimonio de Boston que se ganaba la vida vendiendo en la plataforma. En 2008 fundaron EcommerceBytes, un blog sobre comercio electrónico que se convirtió en referencia para vendedores hartos de los giros de eBay. Aquel año, la compañía viró su política para mimar a los grandes liquidadores y dejó tirados a los pequeños comerciantes. El tono del blog se volvió cada vez más ácido. Pero nada los preparó para lo que ocurrió en 2019, cuando su buzón se transformó en la entrada de una pesadilla.

Una caja llena de cucarachas vivas, una máscara de cerdo ensangrentada, publicaciones anónimas que los señalaban en redes, suscripciones a revistas pornográficas sin su permiso y hasta empleados de eBay que viajaron a Boston para seguirlos. Literal. El detonante fue un artículo en el que criticaban al entonces CEO Devin Wenig por construirse una réplica de una taberna neoyorquina dentro de la sede mientras los beneficios menguaban. Menuda forma de celebrar la crisis.

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El plan: cucarachas, seguimiento y amenazas

La policía rastreó el origen de todo aquello hasta la sede de eBay en California. Al menos diez empleados participaron en la campaña. Los cerebros: el director de comunicación Steven Wymer, que dijo aquello de 'vamos a aplastar a esta mujer', y la vicepresidenta Wendy Jones. Los brazos ejecutores: siete miembros del equipo de seguridad, algunos expolicías, que se encargaron de los envíos y el espionaje de andar por casa. Wymer se refería a Ina Steiner como 'vaca' y soltó lindezas como 'le llegará su hora'. Todo por un blog que osó señalar que la empresa se gastaba el dinero en caprichos mientras los vendedores se sentían ninguneados.

Ninguna reseña de una freidora de aire merecía un seguimiento estilo FBI en la puerta de casa.

Las consecuencias fueron desiguales, como todo en la vida. Los siete matones de la seguridad acabaron ante el juez penal, con condenas de prisión o arresto domiciliario. Los ejecutivos, en cambio, salieron indemnes de lo penal y se limitaron a pagar acuerdos económicos: Wenig soltó dos millones de dólares (asegurando que él no sabía nada, claro), Jones pagó 500.000 y Wymer, el más bocazas, solo 50.000. Vaya, que la responsabilidad se la comieron los de abajo y los jefes se fueron de rositas con la cartera.

La factura: 55,7 millones bien cargados

Esta semana, el jurado ha decidido que eBay como empresa también ponga de su bolsillo. La indemnización total asciende a 55,7 millones de dólares, en parte por los acuerdos previos y en parte por la condena judicial. La compañía ha pedido disculpas públicas, reconociendo 'el tono poco profesional en las comunicaciones internas' y calificando todo de 'incorrecto, reprobable y nunca debió haber ocurrido'. Ya, claro. Los Steiner, mientras tanto, siguen con pesadillas, insomnio y una sensación de seguridad que se esfumó para siempre. Porque cuando quien te acosa tiene el presupuesto de un gigante tecnológico, la ansiedad no se va con un cheque.

Cuando la pijada empresarial se convierte en pesadilla

El caso de eBay no es el primer exabrupto corporativo con tintes de thriller barato, pero sí uno de los más rocambolescos. Empresas como Amazon o Google han tenido sus escándalos de represalias contra trabajadores, pero esto es distinto: aquí la diana fueron dos periodistas externos, sin contrato que los proteja. La moraleja es que cuando una compañía confunde la crítica con una guerra personal y pone a su equipo de seguridad a hacer de matón de barrio, el ridículo y la multa van de la mano.

Lo irónico es que la campaña de acoso nació de un artículo que, probablemente, habría pasado desapercibido en la inmensidad de internet. Pero decidieron amplificar el asunto con insectos y caretas de cerdo. Ahora la indemnización multiplica por cien el coste de haberse callado y asumir que un blog no tumba a un gigante. Cosas de tener el ego de un concurso de talentos.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? eBay organizó una campaña de acoso contra dos blogueros críticos y un jurado le ha impuesto 55,7 millones de dólares.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Es el caso más surrealista de venganza corporativa reciente, con ejecutivos hablando de 'aplastar' a una periodista.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si escribes reseñas en internet, que sepas que alguna empresa aún cree que mandarte cucarachas es una estrategia de comunicación.