El Gobierno ha descartado este martes una subida extraordinaria del salario mínimo en 2026 y ha aplazado la negociación para 2027. La decisión la ha comunicado el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, durante la presentación de los datos del paro de julio, ante la petición de UGT de activar una revisión urgente.
Pérez Rey ha sido tajante: "no se dan las circunstancias" para convocar la mesa de diálogo social y revisar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) antes de final de año. El sindicato había solicitado esa reunión extraordinaria la semana pasada, alarmado por la escalada de los precios y su impacto en los hogares con ingresos más bajos. Sin embargo, el Ministerio ha considerado que el repunte inflacionario es limitado.
¿Por qué no hay subida ahora?
El real decreto que rige el SMI contempla la posibilidad de una revisión semestral extraordinaria si la inflación acumulada supera ciertos umbrales. Pero para el Ejecutivo, el alza actual del IPC no alcanza ese nivel. El secretario de Estado ha asegurado que el repunte no es excesivo y que la negociación para el SMI de 2027 comenzará después del verano y sí tendrá en cuenta la evolución de los precios.
UGT, por su parte, ya había advertido de que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores que cobran el SMI se agrava cada semana. Para el sindicato, esperar hasta 2027 es inasumible para miles de familias que apenas llegan a fin de mes. El Gobierno defiende que la mejor vía es negociar el salario mínimo del año que viene con todos los agentes sociales en el marco habitual.
Los trabajadores que notarán la congelación
El salario mínimo afecta directamente a casi dos millones de asalariados en España, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo. Se concentran sobre todo en los trabajadores del campo la hostelería y el servicio doméstico. Son perfiles en los que, además, la inflación golpea con más fuerza porque destinan una parte mayor de su renta a alimentos y energía.
La decisión de este martes significa que el SMI no se moverá en lo que resta de 2026. Cualquier mejora tendrá que esperar, como pronto, al 1 de enero de 2027. Para un hogar con dos perceptores del salario mínimo, esto supone mantener unos ingresos mensuales que en muchas comunidades autónomas apenas superan el umbral de la pobreza.
El Gobierno asegura que el repunte de la inflación no justifica una revisión inmediata, pero UGT advierte de que la espera castiga a los más vulnerables.
Qué esperar de la negociación de 2027
El diálogo social para fijar el SMI del próximo año se retomará en otoño, probablemente en octubre. Fuentes del Ministerio han confirmado que la intención es cumplir el compromiso de que el salario mínimo alcance el 60 % del salario medio de la economía española, tal y como recomienda la Carta Social Europea. Esa meta implicaría una subida notable en 2027, pero dependerá de la negociación con patronal y sindicatos.
La CEOE y Cepyme ya han manifestado en anteriores ocasiones su oposición a incrementos lineales que no tengan en cuenta la productividad o la situación de las pequeñas empresas. Ahora, con la inflación aún por encima del objetivo del 2 %, las posturas están lejos de acercarse. El secretario de Estado ha evitado dar cifras concretas, pero ha dejado claro que la negociación será "exigente".
Mientras tanto, los trabajadores que perciben el salario mínimo deberán ajustar sus presupuestos a un contexto de precios que, aunque moderado, sigue subiendo. La congelación de 2026 no solo retrasa la mejora, sino que reduce el poder de compra real de estos hogares en un momento en que la cesta de la compra y la vivienda siguen presionando sus economías.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El Gobierno descarta una subida extraordinaria del SMI en 2026.
- 👥 Quiénes son los afectados: Cerca de dos millones de trabajadores que cobran el salario mínimo.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: El SMI actual se congela hasta al menos enero de 2027, lo que puede mermar el poder adquisitivo de los hogares más humildes.




