Cambios de comportamiento en perros y gatos: el dolor físico puede ser la causa, según los etólogos del GEMCA

Los etólogos del GEMCA advierten de que muchas alteraciones de la conducta tienen su origen en enfermedades físicas, desde dolores articulares hasta problemas digestivos. Saber interpretar estas señales evita castigos innecesarios y acelera la visita al veterinario.

Tu perro no gruñe por capricho. A menudo, los cambios de comportamiento en perros y gatos esconden un dolor físico que no vemos.

Según el Grupo de Especialidad de Medicina del Comportamiento Animal (GEMCA), muchas alteraciones de la conducta que atribuimos a la edad o al carácter tienen en realidad un origen médico. El dolor crónico, los problemas de piel o los trastornos digestivos pueden ser los auténticos responsables. La veterinaria etóloga Susana Muñiz de Miguel lo explica sin rodeos: ‘El comportamiento es, a menudo, el único lenguaje que tienen nuestros animales para decirnos: me duele algo’.

Cuando el dolor se disfraza de mal humor

El dolor, sobre todo el de origen ortopédico, no siempre se ve a simple vista. Tanto perros como gatos ocultan el malestar por instinto de supervivencia. Un gato con artrosis, por ejemplo, casi nunca cojea: deja de subirse a los muebles, duda antes de saltar o se vuelve arisco al tocarle la zona lumbar. Incluso puede abandonar el arenero si agacharse le supone sufrimiento.

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En los perros, una cadera dolorida o una espalda contracturada puede traducirse en un gruñido cuando le pones la correa o le cepillas. No es mala intención: es autoprotección. El dolor crónico mantiene al sistema nervioso en alerta y, con el tiempo, favorece la aparición de ansiedad, miedos a superficies o un apego excesivo que se confunde con cariño.

El estómago, ese segundo cerebro que habla a través de la conducta

La conexión entre el intestino y el cerebro es tan estrecha en mascotas como en personas. Las enfermedades gastrointestinales crónicas —náuseas, acidez, inflamación— pueden provocar cambios de comportamiento que parecen fobias o caprichos. Lamidos repetitivos de labios, salivación excesiva, masticación en vacío o la ingesta compulsiva de hierba, telas o plásticos son, muchas veces, señales de malestar digestivo. Los gatos, maestros del disimulo, pueden empezar a esconderse o rechazar el pienso cuando el estómago les molesta.

El llamado ‘pica’ —lamer el suelo o las paredes de forma insistente— se etiqueta a menudo como aburrimiento, pero detrás puede esconderse un problema intestinal. Además, el dolor visceral altera el descanso y vuelve al animal más irritable, disminuyendo su tolerancia a las caricias o a los ruidos cotidianos. La propia inflamación intestinal afecta a los neurotransmisores del estado de ánimo, lo que convierte una dieta adecuada y el tratamiento veterinario en pasos ineludibles antes de pensar en terapia conductual.

El comportamiento no siempre es una cuestión de educación: a menudo, la agresividad o la apatía son la única manera que tiene el animal de pedir ayuda.

dolor crónico en mascotas

Por qué el primer paso siempre es una revisión veterinaria completa

Acudir a un etólogo o a un adiestrador sin haber descartado una causa física es como poner una tirita sobre una herida que supura. Un chequeo veterinario exhaustivo —con analíticas, pruebas de imagen si es necesario y una historia clínica detallada— debería ser el punto de partida ante cualquier cambio repentino de conducta. Muchos problemas de agresividad, suciedad en casa o ladridos excesivos remiten simplemente al tratar la dolencia subyacente, ya sea una osteoartritis, una gastritis crónica o una dermatitis que pica sin que se note.

Las protectoras y los veterinarios insisten en que la observación del tutor es clave: anotar cuándo aparece la conducta, qué la precede y cómo evoluciona ayuda al profesional a atar cabos. Y, sobre todo, evita castigos inútiles que solo añaden estrés a un animal que ya está sufriendo. La mayoría de los dueños desconoce esta conexión entre dolor y conducta, y por eso es tan importante difundir el mensaje. Ante cualquier síntoma, lo mejor es acudir al veterinario sin demora.

🐾 Huella animal

  • ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Saber interpretar las señales de dolor evita que regañemos a nuestra mascota por algo que no puede controlar.
  • 📌 De qué no tienes que olvidarte: Antes de pensar en un adiestrador, acude al veterinario. El dolor y los trastornos digestivos pueden estar detrás de la conducta.
  • ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Observa cualquier cambio sutil (salto, aseo, apetito) y consulta con un profesional; una visita a tiempo puede cambiar la calidad de vida del animal.