Del zasca al activismo: el negocio de los influencers en España ya mueve millones

Polémicas como la del viaje solidario de Blanca Pombo, la defensa de Violeta Mangriñán o los lujos de Lola Lolita enseñan las dos caras de un sector que ya factura millones.

Del sorteo de un viaje a Uganda que acaba en borrado a los minutos, a la defensa del sueldo en directo mientras arde un bosque. La industria de los influencers en España no da tregua y cada semana deja un nuevo caso para el debate. Ahora, el negocio que mueven estos creadores ya se mide en millones de euros, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está la línea entre el contenido y la responsabilidad?

Blanca Pombo y la vuelta del 'pobreza porno'

El último zasca lo protagonizó Blanca Pombo, prima de las conocidas hermanas Pombo. Anunció un sorteo para participar en una experiencia de voluntariado en Uganda, con fotos de menores incluidas. La publicación duró horas antes de ser eliminada entre una ola de críticas que rescataron el término 'poverty porn'. No es la primera vez: en 2018, Dulceida vivió un episodio casi calcado al regalar gafas de sol a niños en Ciudad de Cabo y ser acusada de 'white savior complex'. Un precedente que ahora ha llevado a Burkina Faso a prohibir la grabación de menores vulnerables.

Violeta Mangriñán saca pecho (y razón) entre las llamas

Mientras tanto, Violeta Mangriñán aprovechó el incendio forestal de Vall d'Uxó para alzar la voz. Con su madre haciendo de voluntaria la creadora defendió a su gremio de quienes critican sus ingresos: 'Los influencers no cobran del dinero público, ganan dinero de marcas y empresas privadas y aportan al Estado mucho dinerito'. El dato que más duele a unos y aplauden otros: en España hay 9.000 políticos que sí viven del erario público. Una defensa que, viniendo de alguien con millones de seguidores, convierte cualquier like en un arma de doble filo.

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Lola Lolita y los yates de la discordia

En el otro lado de la moneda, el lujo sigue funcionando. Lola Lolita y Judith Arias se subieron al yate Blue M en Mallorca y las imágenes se hicieron virales al instante. Los vídeos acumulan millones de reproducciones y confirman que el social commerce vende tanto o más que la buena voluntad. La embarcación, con capacidad para 12 invitados, es una de las más demandadas en Baleares. El contraste con las polémicas solidarias es tan grande que medio internet aún no sabe si aplaudir o tirarse de los pelos.

El debate eterno: ¿a qué juegan los que mueven España?

No es solo un puñado de nombres. Detrás de cada polémica hay una industria que factura más de mil millones de euros al año en publicidad en España (según estimaciones del sector). El caso de Meta y su supuesto ejército de madres influencers con la etiqueta #MetaPartner para lavar la imagen de la compañía ante el daño a menores lo deja claro: la línea entre la recomendación genuina y la manipulación es más fina cada día. Mientras el 62,7% de los casos de acoso tecnológico atendidos por ANAR en 2025 tenían que ver con un mal uso de las redes, las plataformas pagan a creadores para frenar las críticas. Y luego está el lujo: yates, sorteos, marcas. El ecosistema se retroalimenta y los creadores son la punta del iceberg. La pregunta incómoda sigue sin respuesta: ¿deberían regularse estas prácticas o basta con la autorregulación? El debate está abierto, y lo que está claro es que, con cada polémica, el negocio sigue girando a todo trapo.

El debate está servido: mientras unos facturan millones exhibiendo lujo, otros usan su influencia para denunciar, y la línea entre negocio y ética nunca fue tan fina.

El Salseómetro

Nivel de salseo: 7,5/10. La conversación sobre el papel de los influencers mezcla indignación, defensa gremial y puro espectáculo. Con datos de ANAR y Meta sobre la mesa, la discusión no es un simple zasca; es un termómetro de lo que nos importa como sociedad. (Y el lujo siempre vende, para qué engañarnos).

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: Blanca Pombo, Violeta Mangriñán, Lola Lolita y el ecosistema de influencers español.
  • 📲 En qué red social ha pasado: Instagram, TikTok y la conversación pública.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque cada polémica (de la solidaridad mal gestionada al activismo y el lujo) reabre el debate sobre el negocio y la ética de los creadores.