Melendi ha confesado algo que deja con la boca abierta a cualquiera que haya visto sus conciertos: de crío era introvertido, tímido y prefería jugar solo. El artista que llena estadios enteros fue un niño apegado a su madre y aquejado de asma.
Un niño introvertido que jugaba solo y se refugiaba en su madre
En una entrevista para Diez Minutos, el cantante asturiano ha abierto la caja de los recuerdos y ha soltado una confesión que da completamente la vuelta a su imagen de chico malo y juerguista. «Nací con un asma muy agresivo y ella me sobreprotegió. Recuerdo las noches en que me daba vahos de eucalipto para que pudiera respirar. Tuve una infancia fastidiosa, pero muy feliz porque siempre me sentí querido», ha contado. Y efectivamente, su madre, Loli, fue su pilar fundamental.
Melendi se describía como un niño callado y observador al que no le hacía falta un grupo de amigos ruidoso para pasarlo bien. Le gustaba estar en casa, a las faldas de su madre, y los juegos compartidos nunca fueron lo suyo. Esta imagen de un Melendi solitario y sensible contrasta radicalmente con el huracán que luego fue sobre los escenarios.
El propio artista añade: «En mi infancia fui un niño bastante introvertido, me gustaba jugar solo y estar a las faldas de mi madre». Una sinceridad que deja ver al verdadero Melendi antes del fenómeno.
Del sueño del fútbol a la guitarra: el despertar musical a los 17
Su pasión infantil no era la música, sino el fútbol. «Me disfrazaba de futbolista, no de mis cantantes favoritos. Yo siempre quise ser futbolista», ha admitido. De hecho, el primer contacto con las melodías llegó a través de las canciones de los dibujos animados, un dato tan inocente como coherente con aquel crío tranquilo.
Fue a los 17 años cuando todo cambió. «Me picó el gusanillo, cogí la guitarra y empecé a sacar aquellas cosas que me costaba tanto decir», recuerda. En su familia se lo tomaron como un hobby, sin imaginar que aquel hobby se convertiría en una carrera capaz de llenar el WiZink Center.
De querer ser futbolista a convertirse en uno de los cantantes más enérgicos de España. La música fue la herramienta para expresar lo que de pequeño no podía contar.
El niño que necesitaba los vahos de eucalipto y el abrazo de su madre es el mismo que ahora levanta un estadio con un solo gesto.
El reverso sensible de un huracán: por qué esta confesión importa
Vivimos en una época en la que los ídolos cultivan una imagen de seguridad aplastante, pero cuando uno de ellos enseña sus grietas, el impacto es mucho mayor. Melendi no es el único: artistas como Ed Sheeran o Adele también han hablado de infancias marcadas por la timidez o las dificultades económicas. Y sin embargo, esa fragilidad inicial parece haberles dado una fuerza arrolladora sobre el escenario.
Lo que nos queda claro es que el Melendi de hoy, el que se sube al escenario y parece imparable, es la mejor versión de aquel niño que necesitaba los vahos de eucalipto y el abrazo de su madre. Quizá esa fragilidad inicial es justo lo que le ha dado tanta fuerza.
Merece la pena escuchar esta entrevista con los ojos puestos en la próxima vez que le veamos saltar sobre el escenario. Porque detrás de cada grito de su público, hay una historia de asma, noches en vela y una madre que nunca dejó de luchar.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Melendi y su madre Loli, su gran refugio en una infancia de asma y timidez.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? El cantante revela que era un niño introvertido que jugaba solo, a años luz de su imagen de rockero desatado.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque humaniza al ídolo y demuestra que detrás del artista todoterreno hay una historia de superación y ternura.



