La energía de Çantamarta 'devora' el bucle de Cultura Profética en el cierre de Noches del Botánico

Cultura Profética no puede equipararse a la energía del grupo andaluz-venezolano

Noches del Botánico llegaba a su última jornada con un cartel que combinaba artistas de dos generaciones y tres países distintos. Por un lado, el nombre más atractivo a primera vista era el de Cultura Profética, la mítica banda de reggae puertorriqueña que celebra este año sus tres décadas de carrera con su reciente disco En bucle; por otro, el grupo andaluz-venezolano Çantamarta, que se ha consolidado como una de las formaciones revelación de la música urbana y alternativa en España y el Caribe.

Pese a que los puertorriqueños eran los cabezas de cartel y los encargados de cerrar la noche y el festival, lo cierto es que su presentación dejó mucho que desear. Si bien se trata de un grupo legendario, en particular para los seguidores del reggae en español, el quinteto decidió dedicar la primera hora de su actuación casi por completo a su nuevo trabajo, que padece el defecto de figurar entre los menos inspirados de su trayectoria.

Cultura Profética, descafeinada

No es que no haya buenas canciones en En bucle; ahí están 'Flaca' y 'Malena', pero el álbum sufre el problema habitual del reggae hispanohablante al reiterar arreglos y estructuras de forma recurrente. Esto provoca que un concierto enfocado en estas composiciones resulte monótono a pesar del indiscutible talento de la banda. Y aunque el público celebró un par de estos temas, la verdadera catarsis llegó cuando decidieron rescatar sus sencillos clásicos.

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Cutura Profética en Noches del Botánico. Foto de Fer González
Cutura Profética en Noches del Botánico. Foto de Fer González

'La complicidad', 'De antes' y, sobre todo, 'Ilegal' bastaron para reenganchar al respetable en el tramo final del recital. Sin embargo, la sensación general fue que supo a poco y llegó demasiado tarde. Resulta loable que Cultura Profética apueste por interpretar su repertorio reciente, pero cuando una formación carece de ideas frescas en sus nuevos discos, la apuesta se traduce en un directo descafeinado y algo repetitivo.

Çantamarta y la búsqueda de identidad en el Caribe

A pesar de las sombras en el concierto de Cultura Profética, por fortuna los 'teloneros' de Çantamarta brindaron una de las mejores actuaciones de todo el festival. El trío, que ha ido incorporando más músicos a las tablas hasta sumar una sección de vientos y coros, se ha erigido en uno de los proyectos más estimulantes de la escena alternativa en español, fusionando con criterio rock, hip-hop, ritmos caribeños e incluso instrumentos andinos en su búsqueda de una identidad propia.

El capitán de esta travesía es Luislo. A caballo entre el rap y la tonada, el vocalista plasma sus vivencias en las calles de Venezuela y Colombia, retratando historias de amor, violencia, triunfos y fracasos. El resultado son algunas de las canciones más vibrantes del panorama alternativo de los últimos años.

Çantamarta en Noches del Botánico. Foto Fer González
Çantamarta en Noches del Botánico. Foto Fer González

Desplegando un setlist articulado en torno a su álbum más reciente, el grupo prendió la mecha del escenario con temas como 'La palabra de un capo', 'Todo lo que toco se hace oro', 'Tic Tac' o 'Matatán', haciendo bailar al recinto entero. También exhibieron su vertiente más lírica mediante composiciones como 'Cariño mío', 'Si te falta alguien, soy yo' o 'Melancolía'.

Para el broche final con la explosiva 'Mar Caribe', la banda se reivindicó como una pieza clave en el puzle de la nueva generación alternativa en español. No cabe duda de que el propio Luislo concibe Çantamarta como una búsqueda de raíces, tal como atestiguan sus letras y la camiseta con la que despidió el show, con el desafiante lema 'No soy tu panchito, no soy tu sudaka'.

Un grupo en pleno crecimiento y otro en reconstrucción

En definitiva, resulta evidente que se trata de dos proyectos en fases vitales opuestas. En sus inicios, Cultura Profética podía resultar tan arrolladora como Çantamarta, aunque a su estilo, y la respuesta a sus clásicos confirma que aquella primera etapa permanece grabada a fuego en el imaginario del Caribe.

Sin embargo, ayer acabaron eclipsados. La propuesta de Çantamarta funciona como un cóctel molotov destinado a agitar conciencias y edificar una identidad desde la migración y el mestizaje. En un momento en el que la agenda geopolítica vuelve a situar el foco en los flujos migratorios, la música de la banda actúa como un recordatorio de la riqueza del mestizaje. 'Que viva este país si tiene las puertas abiertas', proclamó Luislo al despedirse; y, si es para dejar entrar a músicos como él, que permanezcan abiertas de par en par.

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