Después de años de reivindicaciones, la Generalitat impulsa la primera compañía nacional de danza de Cataluña. La futura compañía, aún sin nombre definitivo, tendrá su sede en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) y se articulará en torno al contrato programa 2027-2030. El sector de la danza recibe la noticia con un optimismo cauteloso: por fin se reconoce una deuda histórica, pero abundan las preguntas sobre el modelo, la financiación y la selección de sus miembros.
El proyecto, adelantado por EL PERIÓDICO el pasado fin de semana, ha sido largamente anhelado por las escuelas de danza, que llevan años viendo cómo sus bailarines emigran en busca de un trabajo estable en el extranjero. Ahora, la creación de un conjunto público estable se perfila como una oportunidad para retener el talento formado aquí y dar visibilidad a una disciplina que, pese a su riqueza creativa, sigue luchando por consolidar un circuito profesional sólido.
Un proyecto que toma forma: qué sabemos hasta ahora
Según los contactos mantenidos entre representantes institucionales y el sector, la compañía contará con entre 15 y 20 bailarines aproximadamente y se espera que eche a andar una vez se firme el nuevo contrato programa del TNC para el período 2027-2030. No será un macroproyecto faraónico, sino una estructura ajustada que requerirá acondicionar espacios del teatro: sala de ensayo, vestuarios y mejoras en la Sala Tallers, que actualmente carece de insonorización y climatización adecuadas, como han señalado algunos creadores.
El proceso para escoger a la dirección artística, al equipo técnico y a los bailarines llevará su tiempo y la Generalitat aún debe definir los criterios de selección. Las asociaciones profesionales piden transparencia. “Ha de haber criterios claros en las convocatorias, tanto a la hora de seleccionar a los bailarines como a los coreógrafos”, resume Sandra Barroso, presidenta de la Associació de Ballarins Professionals de Catalunya (APDC).
Ella celebra la noticia como “un reconocimiento que reforzará el sector y nos dará más visibilidad”, pero insiste en que “ha de ser un plus que no tape nada del poco tejido de danza que tenemos”. La APDC ya ha mantenido algún encuentro con Joan Francesc Marco, presidente del Consejo de Administración del TNC, y espera poder hacerlo también con el nuevo director artístico del teatro, Josep Maria Mestres.
La nueva compañía nacional de danza no es solo una buena noticia: es el resultado de un esfuerzo colectivo que debe construirse con todas las voces del sector.
Las voces del sector: entre el entusiasmo y las cautelas
El proyecto ilusiona, pero también genera interrogantes. Roberto G. Alonso, presidente de la Associació de Companyies Professionals de Dansa de Catalunya (ACPDC), advierte que no se puede estar a favor o en contra sin ver el plan definitivo. “Queremos saber cómo será esta compañía, qué implica y cuánto costará”, señala. Y añade una línea roja: que la nueva compañía no reste fondos públicos al resto del ecosistema ni cree competencia desleal con los conjuntos independientes que ya funcionan.
Alonso también cuestiona que se pueda contar mayoritariamente con coreógrafos foráneos, como ha ocurrido en IT Dansa, y recuerda la precariedad de los espacios actuales: “Cuando estrené ‘Loneliness’ en la Sala Tallers no teníamos dónde ensayar. Tuvimos que ir a la Fabra i Coats”. Para él, acondicionar un espacio para la compañía costará dinero y es prioritario.

La veterana Marisa Yudes, presidenta de la Associació d’escoles de dansa autoritzades (AEDA), insiste en dos condiciones: que al menos el 65% de los bailarines y del equipo técnico sean catalanes, y que la danza clásica tenga su lugar junto a la contemporánea. “Es una deuda que Catalunya tenía con la danza”, afirma, y exige que se respeten las puntas.
Desde el ámbito docente, la noticia también se celebra. Jerónimo Forteza, del Institut Escola Artístic Oriol Martorell —el único centro público de la Generalitat que imparte el Grado Profesional de Danza—, ve en la futura compañía una oportunidad para producciones más ambiciosas y un tejido más estable. “El trabajo de ‘freelance’ no contribuye a crear un ecosistema como lo hace una compañía de este estilo”, explica. Y recuerda que una gran parte de sus alumnos emigran al extranjero al acabar, igual que los del Institut del Teatre.
Un camino de años hacia la estabilidad
La idea de una compañía nacional de danza no es nueva. En septiembre de 2023, el Parlament aprobó estudiar la creación de un Cos Nacional de Dansa de Catalunya para dar salida profesional al talento local y garantizar una presencia estable de giras y producciones. Aquel documento ya señalaba la necesidad de tejer conexiones con centros como el Mercat de les Flors, el Gran Teatre del Liceu y el propio TNC, y de asegurar una dotación presupuestaria estable. Ahora, antes de que acabe 2026, el TNC debe presentar su plan para dar forma a una compañía que, como dice la coreógrafa Marta Almirall, “era absolutamente necesaria” y, para ser ambiciosa, debería aspirar a unos 40 bailarines.
El contexto acompaña pero también aprieta: este otoño se aprobará el III Pla d’Impuls a la Dansa 2027-2030, que coincidirá con el cierre por reformas del Mercat de les Flors entre 2027 y 2029. La futura compañía del TNC puede convertirse en un revulsivo en un momento delicado. El sector, que lleva años reclamando más visibilidad y bolos, ve en ella la posibilidad de anclar el talento que ahora se marcha y de ofrecer por fin una carrera estable a los bailarines formados en Cataluña. El optimismo es general, pero todos coinciden: el éxito dependerá de que el proyecto se construya de forma participativa y transparente, sumando al ecosistema y no restando. La danza catalana está ante una oportunidad histórica y la exigencia de hacerlo bien es unánime.
Ficha técnica
- Título: Futura compañía nacional de danza de Cataluña (nombre no definitivo).
- Autor o autora: Impulsada por la Generalitat de Catalunya, en colaboración con el Teatre Nacional de Catalunya y con el diálogo del sector.
- Qué puedes ver: Proyecto de creación de una compañía estable de danza con entre 15 y 20 bailarines, prevista para el periodo 2027-2030, que busca retener el talento local y fortalecer el ecosistema dancístico.
- Recinto y ciudad: Teatre Nacional de Catalunya (TNC), Barcelona.



