Por qué beber más de un vaso de agua comiendo puede ser señal de mala hidratación (según una nutricionista)

La nutricionista Júlia Farré explica que la sed excesiva al comer puede indicar que no bebes suficiente agua durante el día. Un vaso suele bastar si la hidratación es correcta.

Te ha pasado. Estás comiendo tu plato favorito y de repente te das cuenta de que te has zampado dos vasos de agua sin pestañear. No pasa nada, pero la nutricionista Júlia Farré avisa: si eso te ocurre en cada comida, puede que tu hidratación diaria no esté a la altura.

¿Un vaso o tres? Lo que tu sed en la mesa dice de ti

En uno de sus vídeos divulgativos, Farré lanza una pregunta que da que pensar: “¿Bebes más de un vaso de agua mientras comes? Quizás sea una señal de que te estás hidratando mal”. La clave, según la experta, no está en prohibirte el agua durante las comidas —de hecho, el agua es fundamental para una correcta digestión—, sino en entender por qué de repente tu cuerpo te pide tanto líquido justo al sentarte a la mesa.

Cuando no bebes lo suficiente a lo largo de la mañana o la tarde, el organismo acumula una sed que explota en cuanto empiezas a comer. “Si tú bebes durante la mañana y durante la tarde, te darás cuenta que a la hora de comer y de cenar, seguramente con un vaso tienes suficiente”, explica Farré. Dicho de otra manera: la sed excesiva al comer funciona como un chivatazo de que has llegado a la comida con un déficit de hidratación.

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El mito del agua que 'diluye' los jugos gástricos

Conviene aclarar una cosa: beber agua mientras comes no estropea la digestión ni “diluye” los ácidos del estómago. La ciencia no ha encontrado pruebas sólidas de ese mito tan extendido. Otra historia es el agua muy fría. La doctora Silvia Gómez Senent, especialista en aparato digestivo, señala que puede alterar el pH gástrico y “un ambiente menos ácido y estable puede impactar negativamente en el equilibrio bacteriano”, además de ralentizar el vaciado gástrico.

Pero volviendo a la sed repentina en la mesa: no es el agua lo que sienta mal, sino el patrón de hidratación que arrastras. Y aquí es donde el consejo de Farré se vuelve práctico: si te hidratas bien durante el día, un vaso en la comida basta. Si necesitas dos o tres, igual estás en el 75% de la población que, según el doctor en nutrición Javier Guerrero, vive deshidratada. La Fundación Española de Nutrición respalda ese dato.

No es el agua durante las comidas lo que falla; es la falta de agua antes de llegar a la mesa.

El apunte de la nutricionista: hidrátate todo el día, no solo al comer

La solución no pasa por secuestrar el vaso en la mesa, sino por repartir el consumo de agua desde que te levantas. Un truco sencillo: ten una botella a la vista en el trabajo o en casa y ve bebiendo pequeños sorbos sin esperar a tener sed. El nefrólogo Borja Quiroga insistía en que debemos “hacer caso a uno de los estímulos primitivos más importantes que tenemos, que es la sed”. Pero si esa sed se vuelve voraz justo cuando comes, ya sabes qué está pasando.

En plena ola de calor —como la que llevamos este verano—, la deshidratación es aún más frecuente, porque perdemos más agua por la transpiración. Eso sí, no caigas en la trampa de beberse dos litros de golpe: la hidratación inteligente es constante, no explosiva.

🧠 Para soltarlo en la cena

Tu sed al comer es un chivatazo de hidratación insuficiente.