Sydney Sweeney vende bragas con una letra de Taylor Swift y reabre el drama con Scooter Braun

La actriz de 'Euphoria' lanza panties con la frase 'but daddy I love him' y las redes recuerdan que su novio es el enemigo número uno de la cantante. Los swifties ya se han puesto en modo detective y no le dejan pasar ni una.

Sydney Sweeney vende bragas con una letra de Taylor Swift y los swifties ya le han recordado que su novio es Scooter Braun. El beef más icónico de la industria vuelve a encenderse en forma de ropa interior.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 8/10. No es la primera vez que Sydney juega al despiste con la polémica para vender, pero mezclar a Taylor Swift con el novio ‘prohibido’ es pura gasolina para las redes. Esta semana va a dar mucho de qué hablar.

La frase que ha hecho saltar las alarmas en el mundo swiftie

El jueves, Sydney Sweeney tomó las historias de Instagram para presentar una nueva línea de ropa interior de su marca SYRN. El modelo estrella llevaba bordada una frase en rosa: but daddy I love him. Ella lo despachó con naturalidad: “pantaloncitos con algunas de mis frases favoritas”.

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El problema es que esa misma frase es el título de una canción de Taylor Swift incluida en The Tortured Poets Department, el disco que más ha obsesionado a los swifties este año. En X, la cosa explotó a los diez minutos: “Sydney Sweeney, novia de Scooter Braun, vendiendo bragas con una letra de Taylor y diciendo que es cosa suya. Descaro nivel experto”.

Parte del timeline intentó defenderla. “That is from The Little Mermaid”, “Taylor doesn’t own the line”. Es cierto: Ariel grita ‘but daddy I love him’ a Tritón en la peli de Disney. Pero el contexto lo cambia todo: la actriz lleva casi un año con el hombre que compró los masters de Swift sin su permiso.

Usar una canción de Taylor Swift en tus bragas cuando sales con el hombre que le robó los masters solo puede ser marketing o una provocación en toda regla.

Una ‘simple frase’ que arrastra años de guerra abierta

El beef entre Taylor Swift y Scooter Braun viene de lejos. En 2019, Braun adquirió Big Machine Records y con ella todos los másteres de los seis primeros discos de la cantante. Desde entonces, Swift ha regrabado sus álbumes como venganza y no ha dejado de señalar la jugada como un robo.

Sydney empezó a salir con Braun hace menos de un año, y desde entonces cada movimiento de la actriz es mirado con lupa por el fandom. El precedente ya estaba sembrado: la misma Sydney fue acusada de montar un romance falso con su compañero de reparto en Anyone But You para promocionar la película. Ahora, muchos ven la misma estrategia.

Perez Hilton, que dio la exclusiva, lo resume con sorna: “Es la misma chica que coqueteó con un showmance para vender una película; ¿quién dice que no está usando la enemistad de su novio para vender lencería?”

¿Campaña de marketing o provocación en toda regla?

Vamos a ver, hay dos lecturas. La más conspiranoica dice que Sydney eligió a propósito la frase de Taylor para incendiar las redes y colocar sus bragas en todos los trending topics. La más benévola apunta a que la actriz no diferencia una frase de La Sirenita de un verso de Taylor y que la polémica le ha pillado por sorpresa.

Yo me inclino por la primera. Sydney Sweeney sabe lo que hace con su marca personal. No es una recién llegada: ha construido su carrera con papeles intensos y una imagen de chica sexy que no se calla. Meter una letra tan reconocible de la artista más escuchada del planeta en un producto íntimo, justo cuando su pareja es el villano de su historia, tiene demasiadas capas para ser casualidad. Y funciona: las bragas se agotan en minutos.

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La defensa de que la frase es de Disney es un cortafuegos muy débil. Porque los swifties no olvidan, y menos aún cuando se trata de Scooter Braun. La cobertura mediática ya es global y las menciones a la actriz se han disparado un 300 % en las últimas horas, según las métricas de X. Si era marketing, ha sido redondo. Si no, la metedura de pata es igual de rentable.

En cualquier caso, el drama ha servido para que una nueva generación descubra la guerra de los másteres. Y quizá esa sea la lectura más irónica: unas bragas de 29,99 dólares han conseguido reabrir el capítulo más amargo de la industria musical en un solo jueves de julio.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Sydney Sweeney, la actriz de ‘Euphoria’, y su novio Scooter Braun, el hombre que más odia Taylor Swift.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Ha puesto una frase de una canción de Taylor en sus bragas y las redes la acusan de provocar o de hacer marketing con el beef ajeno.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque mezclar al ídolo pop más poderoso con un producto íntimo y el enemigo público número uno es la fórmula exacta del viral.