Feijóo tantea a Junts y el PP se enreda en su propia contradicción por la amnistía

El líder del PP mantiene los puentes con los independentistas de cara a un escenario postelectoral, mientras el ala dura del partido rechaza cualquier acercamiento. El aval del TJUE a la ley de amnistía acentúa la estrategia de "pasar página" en Cataluña y las tensiones internas.

Alberto Núñez Feijóo ya ha empezado a medir sus puentes con Junts, aunque eso incomode a buena parte de su propio partido. El líder del PP se mueve en un equilibrio delicado: mantener abierta la interlocución con los independentistas de cara a un eventual escenario postelectoral mientras el ala dura, con Isabel Díaz Ayuso y el expresidente José María Aznar a la cabeza, rechaza cualquier acercamiento.

El detonante inmediato de este doble juego es el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que avala la ley de amnistía. La resolución europea ha reducido los obstáculos jurídicos que pesaban sobre la norma y ha colocado al PP ante una contradicción que llevaba meses cocinándose: la oposición frontal a la amnistía convive con la necesidad de no cerrar puertas a los siete diputados de Carles Puigdemont, decisivos en cualquier futura aritmética parlamentaria.

Una estrategia a dos velocidades

Génova insiste en separar el plano jurídico del político. El portavoz nacional, Borja Sémper, dejó claro que el PP no retirará el recurso contra la ley de amnistía ni hará gestos hacia Junts. Pero los hechos cuentan otra historia. Feijóo eligió Barcelona para lanzar un mensaje que hasta hace poco habría sido impensable: “Como la mayoría de los catalanes, nosotros también queremos pasar página”. Horas antes, su lugarteniente Miguel Tellado reforzaba la idea en una entrevista: “Estamos en 2026 y el contexto es distinto al de 2017”.

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Ese giro dialéctico no gusta a los sectores más conservadores del PP. Aznar ya ha advertido en varias ocasiones contra cualquier entendimiento con Junts, y tanto Ayuso como el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, comparten esa línea de máxima distancia. Para ellos, el independentismo sigue siendo incompatible con el marco constitucional, y cualquier imagen de acercamiento puede pasar factura en feudos como Madrid, Castilla y León o Andalucía.

El fallo europeo que lo cambia todo

El TJUE ha dictaminado que la ley de amnistía no vulnera el derecho de la Unión en los aspectos planteados, aunque deja la aplicación concreta en manos del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo. Este aval modifica el escenario para Puigdemont, cuyas opciones de regresar a España sin consecuencias penales aumentan, aunque el proceso todavía depende de los altos tribunales españoles.

Para el PP, la resolución agrava la contradicción. Si Puigdemont recupera plenamente su capacidad de acción, cualquier negociación futura con Junts quedará inevitablemente asociada a su figura, el mismo dirigente que durante años simbolizó el desafío independentista. Y ahí la línea entre “pasar página” y blanquear al adversario se vuelve muy fina para el electorado conservador.

El propio Feijóo ya intentó, sin éxito, explorar una vía con Junts tras las elecciones generales de julio de 2023. Entonces Puigdemont respondió con un portazo, recordando el papel del PP durante el procés. Tres años después, el contexto es otro: el procés ya no ocupa el centro de la agenda catalana, la amnistía está aprobada y Junts trata de redefinir su papel en Madrid.

Un precedente incómodo para Génova

El movimiento de Feijóo encaja en una forma de hacer oposición que el PP ha repetido en esta legislatura: combatir con enorme dureza determinadas iniciativas del Gobierno, recurrirlas o prometer su derogación, para después adaptarse a la nueva realidad política que esas mismas normas han creado. La ley de amnistía es el ejemplo más claro: una herramienta que Génova rechaza pero cuyo nuevo contexto jurídico y político pretende aprovechar.

Las voces críticas dentro del partido recuerdan que este tacticismo puede desdibujar el discurso de firmeza que tantos réditos electorales ha dado al PP en comunidades donde el rechazo al independentismo es un pilar identitario. La amnistía ha sido calificada por el propio Feijóo como una “humillación” y una “cesión al independentismo”, y ahora suavizar el tono con Junts puede resultar incoherente para una parte del votante.

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El PP quiere dejar de aparecer ante Junts como un actor con el que resulta imposible entenderse, pero sin desmontar ninguno de los pilares sobre los que ha construido su oposición a Pedro Sánchez.

La estrategia no es nueva: el partido ya ha pactado con Junts en el Congreso en otras ocasiones, mientras mantenía el discurso de oposición radical al independentismo. El reto ahora es calibrar hasta dónde llegar sin fracturar internamente al partido ni diluir un mensaje que ha sido central en su oferta electoral.

De cara al futuro, todo dependerá de los números que arrojen las próximas generales. Si Junts vuelve a ser llave de gobierno, el PP necesitará decidir si mantiene ese canal abierto o cede a las presiones del ala dura. Por ahora, Feijóo apuesta por un pragmatismo que descoloca a los suyos, mientras Puigdemont observa, por primera vez en años, con un horizonte judicial mucho más despejado gracias a la ley de amnistía.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha iniciado contactos con Junts para un futuro escenario postelectoral, mientras el fallo del TJUE avala la ley de amnistía y agrava las tensiones internas en el PP.
  • Por qué te importa: La capacidad del PP para llegar a acuerdos con Junts definirá la gobernabilidad de España si los independentistas vuelven a ser decisivos tras unas elecciones, y condiciona el discurso del principal partido de la oposición sobre Cataluña.
  • A quién afecta: A los votantes del PP, especialmente en sus feudos conservadores, y al diseño de la futura estrategia de pactos en el Congreso.
  • Hacia dónde vamos: El PP intentará mantener un equilibrio entre la oposición a la amnistía y la interlocución con Junts, pero la presión del ala dura y la evolución judicial de Puigdemont pueden forzar un giro o una ruptura interna.