Pepe Viyuela se convierte en un Timón anticapitalista furibundo en el Festival de Mérida

El actor abandona la comedia para encarnar a un noble griego que se convierte en un eremita lleno de odio. La obra se despide mañana de Mérida y el 23 aterriza en el Festival Olmedo Clásico.

Pepe Viyuela no está para bromas. El actor que asociamos con el humor blanco se mete en la piel de Timón de Atenas y escupe un discurso tan negro que Shakespeare lo dejó inacabado. En el Festival de Mérida, el montaje de Hernán Gené convierte al noble griego en un anarquista furibundo que usa el dinero para dinamitar Atenas.

La obra, una de las más desconocidas del inglés, apenas se representa. En España, la última vez fue hace doce años. Pero Gené, hijo del legendario Juan Carlos Gené, ha sabido leer su potencia y la traslada al presente con una puesta en escena minimalista y gótica: telas negras, ambiente funesto y una estructura que arranca con Timón ya muerto. De entrada, no hay concesiones.

Un Shakespeare 'raro' que parece escrito en 2026

La trama es sencilla: Timón, rico y generoso, se arruina de tanto dar. Sus amigos le dan la espalda. Y entonces explota. El tercer acto es una catarsis verbal donde el noble se transforma en un eremita misántropo, un protoanarquista que ve el dinero como el corruptor absoluto. Sus diatribas contra la amistad, la justicia y la sociedad parecen redactadas por un activista del decrecimiento.

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Viyuela se come el escenario en esos dos últimos actos. Su Timón no es trágico; es un kamikaze verbal que convierte la desesperación en gasolina. Cuando encuentra oro mientras busca raíces, lo usa para financiar prostitutas, ladrones y un golpe militar contra Atenas. Puro caos. El actor, conocido por su vis cómica, demuestra una brutalidad que no le habíamos visto.

El elenco está a la altura, con un Tomás Pozzi soberbio como el filósofo cínico Apemanto, réplica lógica del protagonista. La batalla dialéctica entre ambos es uno de los grandes aciertos del montaje. Y Pepa Zaragoza o Samuel Viyuela (hijo de Pepe) completan un reparto que se desdobla con agilidad para cubrir los casi cuarenta personajes originales.

Gené introduce música de los Beatles o Madonna en los pasajes festivos —recurso manido, pero efectivo— y hasta un periodista que narra la muerte de Timón en plan telediario. Algún purista torcerá el gesto, pero la propuesta funciona porque el núcleo, la rabia del protagonista, permanece intacto.

El monstruo anticapitalista que Viyuela lleva dentro

El verdadero golpe está en cómo el actor asume la metamorfosis. Del noble jovial al anacoreta que escupe bilis hay un viaje de dos horas que no se hace largo. Viyuela encarna un anticapitalismo tan furibundo que recuerda a Mr. Snoid, aquel personaje de Robert Crumb al que Kortatu dedicó una canción: 'Odio a todo el mundo / estoy lleno de mezquindad'. Y al igual que él, no se baja nunca de la burra.

La obra se convierte en un manifiesto contra un sistema que corrompe cualquier vínculo. Shakespeare, que empezó a escribirla justo antes de Coriolano, la abandonó sin pulir. Quizá porque el personaje es demasiado incómodo incluso para el bardo. Pero Gené ha sabido podar la versión de Joaquín Hinojosa con inteligencia para que todo encaje en menos de dos horas.

La escenografía de Mónica Florensa, esa tela negra omnipresente, potencia la atmósfera de pesadilla. No hay concesiones visuales al clasicismo. Mérida se presta al juego: el Teatro Romano amplifica el grito de quien decide dejar de ser amable.

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El Timón de Viyuela no se suicida, se convierte en un virus que anhela la peste y el contagio para acabar con todo.

La función se despide mañana del festival extremeño y el 23 de julio viajará al Festival Olmedo Clásico. Para quien quiera una dosis de teatro que no se anda con paños calientes, es una cita obligada.

¿Por qué este Timón nos interpela hoy?

Más allá de la anécdota, el montaje conecta con un malestar contemporáneo: la sensación de que la generosidad puede ser un billete directo a la ruina en un mundo que siempre cobra por adelantado. Viyuela, con una trayectoria que va de 'Aída' a este papel, demuestra que la comedia y la negrura son dos caras de la misma moneda. Y Mérida vuelve a ser ese lugar donde los clásicos se sacuden el polvo y te gritan a la cara.

La obra es de una modernidad aberrante, el comienzo de la desobediencia civil en la Inglaterra que empezaba a florecer al capital. Dos horas de un Timón que, más que héroe trágico, es un terrorista ideológico. Cuesta salir indiferente.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Pepe Viyuela interpreta un Timón de Atenas anticapitalista y furioso en el Festival de Mérida.
  • 🔥 ¿Por qué importa? La obra, poco representada, adquiere un voltaje político brutal gracias a la dirección de Hernán Gené.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si te gusta el teatro que descoloca, corre: se despide mañana de Mérida y luego va a Olmedo.