Sentirse solo cuando ya estás lidiando con ansiedad o depresión es más común de lo que imaginas. Casi la mitad de las personas con problemas de salud mental en España —el 49,1%, según el último barómetro del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES)— afirma vivir una soledad no deseada que, además, se retroalimenta con el malestar psicológico.
Qué dicen los datos (y por qué son peores que hace dos años)
El estudio, basado en 4.100 entrevistas realizadas entre marzo y abril de este año, dibuja un panorama preocupante. La soledad no deseada —sentirse solo aunque se esté rodeado de gente— afecta al 20,2% de la población adulta, una cifra estable respecto a 2024. Pero la soledad crónica, esa que se instala durante meses o años, sí ha aumentado: ha pasado del 13,5% al 15,6% en solo un año.
Lo que más ha saltado es el deterioro de la salud mental. Actualmente, el 24% de la población afirma tener problemas de salud mental, casi seis puntos más que hace solo dos años (entonces era el 18,3%). Y aquí no hablamos solo de diagnósticos clínicos: incluye a cualquiera que sienta que su bienestar psicológico no está bien.
El vínculo entre ambos fenómenos es bidireccional, según los autores. La soledad no deseada multiplica por cinco la probabilidad de desarrollar un trastorno mental, y a la inversa: tener ansiedad o depresión lleva a aislarse. Un 11,8% de los ciudadanos convive con los dos problemas a la vez.
Los jóvenes y las mujeres, en el centro de la tormenta
Si hay un perfil especialmente vulnerable, es el de mujer joven con dificultades para llegar a fin de mes. El estudio confirma que las mujeres sufren problemas de salud mental casi el doble que los hombres (30,1% frente al 17%). Y el grupo de edad más castigado es el de los jóvenes, aunque el informe no desglosa edades concretas, sí apunta a que los menores de 35 años concentran una parte importante del malestar.
Además, la precariedad económica actúa como acelerador. Quienes tienen problemas para pagar las facturas a final de mes presentan tasas de soledad y malestar psicológico mucho mayores que quienes viven con más holgura. No es solo una cuestión de dinero; es que la falta de recursos reduce las opciones de ocio, de relaciones sociales y de acceso a una terapia privada.

El estigma, esa barrera que nos deja sin pedir ayuda
Aunque el 73,1% de la población reconoce que soledad y salud mental están relacionadas, pedir ayuda sigue siendo un tabú. La vergüenza y el miedo a que te etiqueten como 'débil' o 'raro' frenan a muchas personas a la hora de buscar apoyo psicológico, según el el informe.
Este escenario no es nuevo. Hace apenas unos meses, el VI Informe Mundial de Salud Mental del Grupo AXA ya señalaba que uno de cada tres españoles cree tener algún problema psicológico, con una especial incidencia entre los menores de 35. La novedad ahora es la soledad como compañera inseparable del malestar.
La vergüenza de admitir que no estás bien sigue siendo un muro más alto que cualquier lista de espera.
Desde la barrera, los expertos del Observatorio Estatal piden reforzar las políticas públicas que combatan tanto la soledad como los problemas de salud mental. No solo con más psicólogos en la sanidad pública (que también hace falta), sino fomentando redes de apoyo vecinal, actividades comunitarias y, sobre todo, quitando la etiqueta de 'cosa de locos' a algo que afecta a uno de cada cuatro ciudadanos.
Muchas personas ni siquiera llegan a consultar a un psicólogo; el temor al estigma y la saturación de los centros de salud mental públicos crean una barrera doble. Porque romper el círculo vicioso no depende solo de una pastilla o una consulta. Depende también de tener con quién tomar un café después del trabajo sin sentir que molestas.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 🧠 ¿Qué dice el estudio? El 49,1% de quienes tienen problemas de salud mental se sienten solos, y la soledad crónica sube al 15,6%.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? Sobre todo a jóvenes, mujeres y personas con dificultades económicas.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Si te reconoces en estos datos, pedir ayuda no es debilidad. La sanidad pública y las asociaciones locales ofrecen apoyo.



