Si miramos los datos recién publicados por la Agencia Tributaria de las declaraciones de la renta de 2024, hay una cifra que chirría: 18.829 personas declararon ingresos del trabajo superiores a los 601.000 euros. Son casi 4.100 más que el año anterior. Un incremento del 27,8% en solo doce meses.
Para que te hagas una idea: ese pequeño batallón representa apenas el 0,08% de los casi 25 millones de declaraciones presentadas ese año. Pero su nómina crece a un ritmo que el resto de los mortales no conocemos.
Los números que deja Hacienda: del autobús al avión
En 2007, cuando empezó la gran crisis financiera, había 10.580 contribuyentes en ese rango. Ahora son 18.829. Un 78% más. En toda la serie histórica, nunca se había registrado una cifra tan alta de rentas del trabajo por encima de los 600.000 euros.
Traduciendo: el club de los megasalarios se ha multiplicado pese a las turbulencias económicas de las últimas dos décadas. Mientras el salario medio apenas ha crecido un 20% en el mismo periodo, los altos ingresos se han disparado.
El club de los sueldos millonarios crece cinco veces más rápido que el resto de la pirámide.
Madrid: por qué los millonarios se dan cita aquí
La Comunidad de Madrid concentra casi la mitad de esos sueldos: 8.278 de los 18.829 contribuyentes residen allí. Le sigue Cataluña (Barcelona, sobre todo) con 4.040. Andalucía, la Comunidad Valenciana o Galicia están muy por detrás.
La explicación va más allá de las sedes de las grandes empresas. Tal y como recuerdan en la consultoría fiscal TaxDown, Madrid mantiene el tipo máximo agregado del IRPF más bajo de España: un 43,5%, frente al 54% que puede pagarse en Cataluña o la Comunidad Valenciana. A eso se le suma un Impuesto de Patrimonio prácticamente anulado. Eso es dumping fiscal en toda regla (la competencia entre regiones para atraer grandes fortunas a golpe de impuestos bajos).
Y mientras, la mayoría de los trabajadores...
Sin embargo el resto de la pirámide fiscal revela otro país. El tramo más numeroso sigue siendo el de quienes ganan entre 30.000 y 60.000 euros al año: 5,8 millones de declarantes, el 23,5% del total de de declaraciones. Justo detrás, los que ingresan entre 21.000 y 30.000 euros (4,6 millones) y los que están entre 12.000 y 21.000 euros (4 millones). Son los tramos que sostienen el grueso de la recaudación por rendimientos salariales.
El rango inmediatamente inferior a los megasalarios, el de 150.000 a 600.000 euros, también ha crecido un 20,9%, sumando 194.681 contribuyentes. Pero la brecha entre el 0,08% y la mayoría sigue siendo un abismo.
Estos datos casan con el último Informe mundial de la riqueza de Capgemini, que cifra en 13.100 los nuevos millonarios que ha sumado España en un año. Según ese estudio, la mayoría de los nuevos ricos podrían estar saliendo precisamente de ese pelotón de rentas del trabajo más altas.
La recaudación sigue dependiendo de millones de trabajadores que declaran entre 21.000 y 60.000 euros, mientras que las rentas más altas se benefician de una fiscalidad más suave en ciertas comunidades.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Las rentas del trabajo por encima de 600.000 euros han subido un 27,8% en un año, alcanzando un máximo histórico.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos: la concentración de rentas altas en Madrid y Cataluña muestra una brecha fiscal que influye en la financiación de los servicios públicos que usas cada día.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? No hay trámite que presentar, pero sí conviene saber que la presión fiscal mayoritaria recae sobre los sueldos medios mientras las rentas altas aprovechan ventajas autonómicas.



