Detectan la atmósfera de un planeta rocoso en zona habitable: el descubrimiento que revoluciona la astrobiología

El planeta LHS 1140 b, a 48 años luz, conserva una atmósfera de helio que se escapa al espacio. El hallazgo, publicado en Science, marca un antes y un después en la búsqueda de mundos habitables.

Imagínate que miras al cielo y, a 48 años luz de aquí, hay un mundo muy parecido al nuestro. No es una peli de ciencia ficción: un equipo de astrónomos de la Universidad de Harvard acaba de demostrar que ese planeta existe y, además, es la primera vez que se detecta una atmósfera en un planeta rocoso dentro de la zona habitable. El descubrimiento se publica hoy en la revista Science y es un bombazo para la astrobiología.

El planeta se llama LHS 1140 b y orbita una enana roja. Lleva décadas en el punto de mira porque se encuentra a la distancia justa de su estrella para que el agua pueda existir en estado líquido. Pero hasta ahora nadie había podido confirmar si tenía atmósfera. Pues bien, ya lo sabemos: sí la tiene, y es muy probable que lleve más de 3.000 millones de años aguantando ahí.

El truco del helio: así pillaron al planeta desprendiendo gas

La clave no fue buscar oxígeno ni señales de vida, sino helio. Los científicos de Harvard, con Collin Cherubim al frente, predijeron que LHS 1140 b tendría una envoltura rica en este gas ligero que se escaparía lentamente al espacio. Para cazarlo, usaron el espectrógrafo WINERED acoplado al telescopio Magellan, en Chile.

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Y entonces ocurrió algo de chiripa: la misma noche que observaban ese planeta, otro mundo sin atmósfera transitó por delante de la estrella, lo que permitió comparar. Mientras uno no mostraba nada, el otro dejó un rastro clarísimo de helio escapándose. “La detección resultó ser estadísticamente sólida”, explicaron los autores.

Vamos, que no fue una casualidad. LHS 1140 b conserva una envoltura gaseosa desde hace más de tres mil millones de años, y eso lo convierte en el objetivo perfecto para futuras observaciones. Si ha sobrevivido tanto tiempo en una estrella tan activa como una enana roja, tiene mérito.

Es la primera vez que alguien demuestra que un mundo rocoso fuera del sistema solar ha logrado conservar una atmósfera durante miles de millones de años.

Por qué esto cambia las reglas del juego en astrobiología

Hasta ahora habíamos encontrado muchos exoplanetas rocosos en zonas habitables, pero sin atmósfera. Daba igual lo perfecto que fuera el sitio: sin una capa de gas que proteja de la radiación y regule la temperatura, la vida tal y como la conocemos no puede asomar. “Una atmósfera es esencial para que un planeta pueda albergar vida”, recordaba Cherubim.

Lo increíble no es solo que exista la atmósfera, sino que el modelo que usaron para predecirla funcionó a la primera. Eso significa que ahora tienen un método para buscar más mundos parecidos sin necesidad de telescopios espaciales. De repente, los observatorios en tierra se convierten en detectores de helio fugitivo.

El siguiente paso: buscar agua y oxígeno en mundos lejanos

El equipo ya planea estudiar la composición completa de esa atmósfera y comprobar si el planeta tiene océanos en la superficie. Además, piensan aplicar el mismo modelo a otros candidatos. “Esto ha sido una validación del modelo y, con suerte, solo la primera de muchas observaciones”, afirmó Cherubim.

No es que nos vayamos a mudar mañana, pero cada hallazgo así nos acerca un poco más a responder la gran pregunta de si estamos solos. Y por si acaso, los astrónomos ya tienen el ojo puesto en los próximos exoplanetas que podrían escaparse… literalmente.

🧠 Para soltarlo en la cena

Por primera vez tenemos pruebas sólidas de que un planeta rocoso fuera del sistema solar conserva una atmósfera y está en la zona habitable.

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