Descubren 40 dientes del dinosaurio Majungasaurinae en Guadalajara que reescriben su pasado en Europa

Un equipo liderado por la Universidad Complutense ha identificado 40 dientes hallados en Guadalajara como pertenecientes a un grupo de depredadores hasta ahora solo conocido en el hemisferio sur. El hallazgo obliga a repensar cómo llegaron estos dinosaurios hasta Europa.

Guadalajara vuelve a estar en el mapa mundial de la paleontología, y esta vez no es casualidad. Un equipo de la Universidad Complutense de Madrid ha confirmado que 40 dientes hallados en el yacimiento de Algora pertenecen a un grupo de dinosaurios depredadores que nadie esperaba encontrar tan al norte.

El hallazgo no es menor: se trata de la mayor concentración de macrorrestos de vertebrados del Cenomaniense —hace entre 100 y 93 millones de años— documentada hasta ahora en el suroeste de Europa. Y cambia, de raíz, la ruta que se creía que siguieron estos animales.

Guadalajara, epicentro de un hallazgo que reescribe la historia

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Durante años, los dientes recuperados en Algora se habían clasificado como pertenecientes a los Carcharodontosauridae, otra familia de terópodos carnívoros bien documentada en Europa. Pero un análisis mucho más exhaustivo, publicado en la revista Scientific Reports, ha obligado a reescribir esa etiqueta por completo.

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Los fósiles, en realidad, pertenecen a la familia Abelisauridae, y más concretamente a la subfamilia Majungasaurinae: un grupo de depredadores de cráneo robusto y brazos diminutos que hasta ahora se asociaba casi en exclusiva al hemisferio sur, con Madagascar como su territorio más famoso.

El yacimiento de Algora, una ventana al Cretácico europeo

El municipio de Guadalajara alberga en su término, cerca de la localidad de Algora, un yacimiento que ya era conocido por los especialistas desde hace más de una década, pero que ahora adquiere una relevancia internacional inédita. Allí se han documentado tanto dientes mesiales, situados en la parte delantera de la mandíbula, como dientes laterales, comprimidos y con forma de cuchilla.

Este tipo de detalle anatómico es justo lo que ha permitido a los investigadores corregir la clasificación previa. No es un matiz menor: confirma que estos depredadores gondwánicos llegaron hasta la península ibérica, algo que hasta ahora carecía de evidencia fósil sólida en el registro europeo de mediados del Cretácico.

Un depredador que no debería estar aquí

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Los Majungasaurinae eran cazadores de tamaño medio, bípedos, con piernas robustas pero poco veloces, más adaptados a acechar presas grandes y lentas —como saurópodos— que a perseguir animales rápidos. Su presencia en Guadalajara implica que, en algún momento, lograron cruzar desde Gondwana hasta zonas que hoy identificamos como Europa.

Esa migración plantea preguntas todavía abiertas sobre qué conexiones geográficas existían entre continentes hace casi 100 millones de años. La investigadora Mirella López Miguel, de la UCM, ha subrayado que este hallazgo es clave para completar un periodo del registro fósil europeo del que se tenía información muy limitada.

Por qué este hallazgo importa fuera de España

El impacto del descubrimiento va más allá de lo puramente académico. Algora se consolida ahora como un punto de referencia internacional para entender cómo se movían las especies entre continentes durante el Cretácico Superior, algo que hasta ahora se estudiaba sobre todo con fósiles de Madagascar, India y Sudamérica.

Además, el proyecto está impulsado por una colaboración que trasciende fronteras, con participación de la UNED y la Universidad de Lisboa, lo que refuerza el peso científico de las conclusiones publicadas.

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Entre los aspectos que más está destacando la comunidad paleontológica se encuentran:

  • La confirmación de una ruta migratoria hasta ahora no documentada en el hemisferio norte.
  • La corrección de una clasificación previa que llevaba años dando por hecho un origen distinto para estos fósiles.
  • El papel de Algora como el yacimiento con mayor densidad de macrorrestos del Cenomaniense en el suroeste europeo.
  • La implicación directa de jóvenes investigadores de la UCM en un hallazgo de proyección internacional.

Lo que viene después: seguir excavando en Guadalajara

Los responsables del proyecto no dan el trabajo por cerrado. Al contrario: consideran que Algora todavía puede ofrecer más piezas del rompecabezas evolutivo europeo, y las próximas campañas de excavación se plantean con esa expectativa.

Si el patrón se confirma con nuevos hallazgos, Guadalajara podría convertirse en referencia obligada para entender la biogeografía de los dinosaurios a nivel mundial. Por ahora, lo que queda claro es que la provincia guarda todavía secretos capaces de reescribir manuales enteros de paleontología.