Barbara Palvin ha hablado: Victoria's Secret la llamó 'talla grande' y ahora el peso del embarazo la está 'rompiendo'.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Esto no es solo una anécdota de modelo. Es una radiografía de la industria de la moda, con nombres conocidos, cicatrices profundas y un debate que cada vez se hace más ruidoso. Y todo contado en voz alta, en un podcast de pareja, mientras esperan a su primera hija. No hay quien no lo esté comentando.
Qué ha pasado exactamente entre Barbara y Victoria's Secret
La modelo húngara de 31 años, que lleva una década en el ojo público, se ha sentado en el podcast Wildmen que presenta su marido, Dylan Sprouse, y ha desvelado por qué ciertas heridas nunca cierran del todo. Su historia empezó a los 13, cuando entró en la agencia. A los 17, cada vez que pisaba la oficina le repetían que tenía que perder peso y que sus caderas eran demasiado anchas. «Y yo ni siquiera tenía caderas todavía», recuerda. La presión la llevó a torturarse con dietas y a odiar un cuerpo que, visto con perspectiva, estaba en una forma envidiable.
En 2018 llegó el golpe más duro: fichó por el Victoria's Secret Fashion Show y la marca la presentó como su primera modelo plus size. Barbara se quedó de piedra. «Perdón, ¿me estás llamando gorda después de matarme a dieta?», podría resumir su reacción. Ella no se consideraba plus size y el impacto fue demoledor. «Cuando tú misma no te ves en esa categoría y te has estado torturando para encajar en la otra… te jode por completo», ha dicho, sin filtros.
El peso del embarazo ha reabierto esas cicatrices. Ahora en su tercer trimestre, confiesa que se siente «culpable» por no estar disfrutando el embarazo tanto como otras mujeres. Los síntomas —náuseas, cansancio— son solo la punta del iceberg: lo que de verdad le está haciendo «espiralar» es la cifra en la báscula. «Mis brazos crecen, la tripa sin tener barriga de embarazada, los pantalones no me entran… y empiezo a enloquecer», ha confesado.
La industria la marcó a fuego y ahora cada gramo de más le recuerda que su valía siempre se midió en centímetros.
Por suerte, no está sola. Dylan, su compañero de vida, le recuerda a diario que están «creando vida». Y esa es la única respuesta que vale frente a una industria que sigue sin aprender que los cuerpos cambian, que la perfección es una cárcel y que llamar plus size a una chica de 26 años que simplemente no era un esqueleto es, sencillamente, crueldad corporativa.
Por qué este drama está removiendo hasta al último rincón de internet
El debate ha estallado en redes porque cualquier mujer que haya tenido una relación complicada con la báscula entiende de lo que habla Barbara Palvin. La gordofobia en la moda es un clásico, pero que una top mundial lo cuente tan crudo y en un podcast de su marido, mientras espera a su primera hija, le da una dimensión casi de confesión entre amigas.



