Descubren NGTS-38 b, un "super-Júpiter" con posibles lunas propias: así lo cazaron los astrónomos

Un equipo internacional confirma NGTS-38 b, un "super-Júpiter" con una órbita de 180 días casi imposible de detectar. Los científicos creen que su tamaño y distancia podrían permitirle conservar lunas o anillos propios.

NGTS-38 acaba de entrar en el radar de la astronomía mundial, y no por casualidad. Se trata de un exoplaneta un 8% más grande que Júpiter y casi cinco veces más masivo, cuya órbita de 180 días lo convierte en uno de los hallazgos más difíciles de confirmar de los últimos años.

Lo curioso es que el proceso empezó con una señal casi invisible: un único tránsito captado por la NASA el día de Navidad de 2020. Nadie sabía entonces que ese destello mínimo escondía un gigante gaseoso capaz de conservar lunas propias, algo que nunca se ha visto fuera de nuestro Sistema Solar.

NGTS-38, el gigante que tardó años en confirmarse

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Detectar planetas con órbitas largas es mucho más complicado que encontrar los típicos "Júpiter calientes", esos mundos pegados a su estrella que cruzan por delante de ella cada pocos días. NGTS-38 necesitó más de 200 noches de seguimiento desde los telescopios del Next Generation Transit Survey, instalados en Chile, para que los astrónomos pudieran registrar un segundo tránsito y confirmar que no era un espejismo.

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El satélite TESS de la NASA fue quien lanzó la primera pista, buscando esas diminutas caídas de brillo que delatan el paso de un planeta frente a su estrella. Pero una sola señal nunca es suficiente: hacía falta paciencia, telescopios en tierra y mucha suerte para volver a pillarlo en el momento justo.

Quién está detrás del hallazgo de NGTS-38

El estudio lo lideró un equipo internacional encabezado por la Queen's University Belfast, con la participación de universidades como Leiden, Ginebra, Warwick, Birmingham y Nuevo México. El trabajo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, estuvo dirigido por el doctorando Toby Rodel bajo la supervisión del profesor Christopher Watson, y se apoya en años de observación combinada entre satélites espaciales y telescopios terrestres.

"Somos muy buenos encontrando planetas en órbitas muy cortas, cerca de sus estrellas", explicó Rodel al presentar los resultados. Encontrar uno a 180 días de distancia, añadió, representa un logro poco habitual en este campo de la astronomía observacional.

Una órbita ovalada muy distinta a la de nuestro Sistema Solar

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A diferencia de los planetas de nuestro vecindario, que giran en trayectorias casi perfectamente circulares, NGTS-38 sigue un camino ligeramente ovalado. En su punto más cercano a la estrella queda apenas un poco más lejos de lo que Mercurio está del Sol; en el más alejado, casi alcanza la distancia entre la Tierra y el Sol.

Pese a esa distancia variable, el planeta es más caliente que la Tierra, porque su estrella anfitriona es bastante más grande y luminosa que nuestro Sol. Los científicos calculan que su temperatura de equilibrio ronda los 184 grados centígrados, aunque puede oscilar según el punto de la órbita en el que se encuentre.

La posibilidad que más entusiasma a los astrónomos

Lo que realmente ha generado expectación en la comunidad científica es una hipótesis todavía sin confirmar: su enorme masa y su distancia respecto a la estrella podrían permitirle retener lunas o anillos propios, algo que hasta ahora nadie ha logrado detectar en ningún exoplaneta.

Rodel fue claro al respecto: "nunca hemos encontrado lunas o anillos alrededor de ningún planeta fuera de nuestro Sistema Solar", así que si futuras observaciones lo confirmaran, estaríamos ante un hito real para la astronomía.

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Estas son las claves que hacen de NGTS-38 un caso tan especial:

  • Es un 8% más grande que Júpiter y casi cinco veces más masivo.
  • Su año dura 180 días, uno de los periodos más largos detectados por tránsito hasta ahora.
  • Podría conservar lunas o anillos, algo inédito fuera del Sistema Solar.
  • Forma parte del campo de observación de PLATO, la futura misión de la ESA.

Por qué este hallazgo cambia el mapa de los exoplanetas

Menos del 5% de los planetas descubiertos por tránsito tienen periodos orbitales superiores a los 100 días, así que NGTS-38 entra en un territorio todavía poco explorado. Los "Júpiter calientes" abundan en los catálogos porque son fáciles de detectar, pero apenas conservan pistas fiables sobre cómo se formaron realmente los planetas gigantes.

Los gigantes de órbita larga, en cambio, guardan huellas más limpias de su origen, precisamente porque no han sufrido el desgaste de estar pegados a una estrella abrasadora durante miles de millones de años. Eso convierte a NGTS-38 en un laboratorio natural perfecto para entender cómo nacen y evolucionan estos mundos.

Lo que viene ahora para NGTS-38

El sistema ya se encuentra dentro del campo de observación de PLATO, la futura misión de la Agencia Espacial Europea, lo que permitirá afinar sus parámetros con mucha más precisión en los próximos años. También se espera que instrumentos como el James Webb o el futuro Extremely Large Telescope puedan aportar datos sobre esa posible presencia de lunas o anillos.

Nada de esto convierte a NGTS-38 en un lugar habitable ni en un gemelo de la Tierra, y los propios investigadores lo dejan claro. Pero cada hallazgo como este amplía un poco más el mapa, y con la próxima generación de telescopios en marcha, la próxima sorpresa podría estar más cerca de lo que pensamos.