Casi 300 millones de europeos respiraron ozono nocivo durante la ola de calor de finales de junio, según un informe de la organización Global Witness. La ONG calificó el episodio de “amenaza invisible” y subrayó que los más vulnerables —niños y personas mayores— fueron los más expuestos.
El estudio combinó información de 162 estaciones de monitorización de la calidad del aire, modelos atmosféricos y datos del censo. El resultado: 298 millones de personas en todo el continente estuvieron expuestas a niveles superiores a los 120 microgramos por metro cúbico que la Unión Europea fija como promedio máximo diario en ocho horas.
¿Qué ha pasado exactamente?
El ozono troposférico, que se forma en en la superficie a partir de reacciones entre óxidos de nitrógeno (del tráfico) y compuestos orgánicos, es un contaminante distinto de la capa protectora de la estratosfera. Este ‘ozono malo’ es el ingrediente principal del esmog urbano y tiene efectos directos sobre la salud respiratoria.
De acuerdo con los datos recogidos entre el 21 y el 28 de junio, el 87 % de los 450 millones de habitantes de la UE respiró ozono por encima de los 100 microgramos que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Un total de 72 millones de personas se enfrentaron al umbral de mayor peligro (150 microgramos) y el pico absoluto, 233,7 microgramos, se registró en Renania del Norte-Westfalia (Alemania) el día 27. Dos tercios de las estaciones de control registraron valores en el percentil superior de todos los días de junio desde 2013, lo que subraya la excepcionalidad del episodio.
¿A quién afecta el ozono troposférico y qué riesgos tiene?
De los casi 300 millones de personas que superaron el límite europeo, 100 millones eran niños y personas mayores, los colectivos más vulnerables a los daños pulmonares. La exposición a este gas puede desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y, en casos prolongados, provocar daños irreversibles en el tejido respiratorio.
Las cifras de la Agencia Europea de Medio Ambiente ponen rostro al problema: solo en 2023 se atribuyeron a la contaminación por ozono más de 63.000 muertes prematuras en Europa, además de cuantiosas pérdidas en las cosechas. “La gente se ve obligada a vivir en condiciones muy peligrosas como consecuencia de nuestra dependencia de los combustibles fósiles”, declaró Flossie Boyd, responsable de campañas de Global Witness.
El ozono troposférico se nutre de las mismas emisiones que alimentan el cambio climático, cerrando un círculo que multiplica los riesgos para la salud pública.
El investigador James Weber, de la Universidad de Reading, confirmó que más de la mitad de las estaciones británicas superaron el límite recomendado por la OMS durante los días de la ola de calor. Su consejo para episodios similares es evitar la actividad al aire libre —sobre todo el ejercicio físico— en las horas centrales del día, cuando los niveles de ozono suelen ser más elevados.
El caldo de cultivo: calor extremo y emisiones sin control
El ozono superficial no se emite directamente, sino que se genera cuando el calor intenso y la radiación solar transforman los óxidos de nitrógeno —procedentes en su mayoría del tráfico rodado— y los compuestos orgánicos volátiles. Una parte importante de estos últimos procede del metano agrícola, un gas que la UE aún no regula con objetivos vinculantes.
Laurence Rouil, directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), lo resumió con claridad: “Si esas sustancias no se emiten en primer lugar, el ozono troposférico no se forma”. El episodio de junio, que llegó antes de que se confirmara que ese mes fue el más caluroso jamás registrado en Europa occidental, inquieta por su precocidad. “En comparación con la letal ola de calor de 2003, este evento es realmente notable y preocupante”, añadió Rouil.
Los científicos advierten de que el cambio climático está multiplicando la frecuencia, la duración y la intensidad de las olas de calor. Y con más calor, los picos de ozono nocivo se repetirán. “Impedir que estas emisiones iniciales provoquen un aumento de las temperaturas peligrosas y fomenten la formación de ozono es urgente —insistió Boyd—. Están convirtiendo nuestras ciudades y sus alrededores en lugares peligrosos para vivir”. La única vía para frenar esa espiral, coinciden los expertos, pasa por reducir las emisiones de gases que calientan el planeta y que, al mismo tiempo, contaminan el aire que respiramos.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: 298 millones de europeos respiraron ozono nocivo durante la ola de calor de finales de junio.
- 👥 Quiénes son los afectados: Población general, con riesgos acentuados para niños, personas mayores y enfermos respiratorios.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Incremento de patologías respiratorias, más de 63.000 muertes anuales y un agravamiento del cambio climático.



