La detección de mosquitos portadores del virus del Nilo Occidental en dos puntos de Andalucía ha reavivado la alerta sanitaria este verano. Los hallazgos en Benacazón (Sevilla) y Pulpí (Almería) han llevado a las autoridades a intensificar la vigilancia entomológica, según confirman fuentes oficiales.
El virus, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Culex, es una enfermedad que puede provocar desde síntomas leves hasta encefalitis grave. La localización de focos víricos en estas dos provincias se suma a los seis casos humanos notificados en Italia, Rumania y Macedonia del Norte, lo que demuestra la persistencia del patógeno.
Dónde se han detectado los mosquitos infectados
El primer aviso llegó hace dos semanas desde Pulpí, en Almería, tras analizar muestras de mosquitos con carga vírica. Ahora, un nuevo foco ha sido confirmado en Benacazón, en la provincia de Sevilla, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Estos enclaves se suman a la lista de municipios en los que se ha detectado circulación del virus en años recientes. La vigilancia constante de las poblaciones de mosquitos permite identificar estos focos antes de que se produzcan contagios humanos masivos.
Cómo se transmite la enfermedad y quiénes están en riesgo
El virus del Nilo Occidental se transmite a las personas a través de la picadura de un mosquito infectado, principalmente del género Culex. Las aves silvestres actúan como reservorio natural, pero los mosquitos pueden infectar a humanos y otros mamíferos. Puedes consultar más detalles sobre el virus del Nilo Occidental en la Wikipedia.
La mayoría de las infecciones son asintomáticas. En un pequeño porcentaje de casos, puede desarrollarse la fiebre del Nilo Occidental, con síntomas como dolor de cabeza intenso, fiebre elevada, y fatiga. Las personas de edad avanzada y aquellas con patologías previas son las más vulnerables a complicaciones neurológicas.
Conviene recordar que el pico histórico se alcanzó en 2024, con 158 casos y 10 fallecidos entre Andalucía y Extremadura.
El brote de 2024 demostró que la coordinación entre administraciones y la ciencia es indispensable para contener el avance del virus.
Qué medidas se están aplicando para frenar el virus
Desde aquel episodio, la Diputación de Sevilla, en colaboración con el CSIC, ha impulsado un plan integral que combina métodos químicos con soluciones ecológicas. Una de las iniciativas más destacadas ha sido la instalación de cajas nido para aves insectívoras, como vencejos y golondrinas, que reducen de forma natural las poblaciones de mosquitos.
Además, las autoridades sanitarias mantienen activos los protocolos de control de vectores en zonas húmedas y áreas de marisma, donde el mosquito Culex prolifera. Los tratamientos larvicidas se aplican de manera selectiva para evitar daños al ecosistema.
Por qué es importante no bajar la guardia
La detección simultánea de focos en Sevilla y Almería, junto con los casos europeos, confirma que el virus del Nilo Occidental ha llegado para quedarse. Las condiciones climáticas, con veranos cada vez más cálidos, favorecen la reproducción del mosquito vector en zonas templadas.
El precedente de 2024 sirve de advertencia: aquel año, la tasa de letalidad observada puso en alerta a los epidemiólogos. La vigilancia entomológica permite adelantarse a posibles brotes, pero la colaboración ciudadana también es clave.
Evitar acumulaciones de agua estancada en jardines, usar repelentes y colocar mosquiteras son gestos que ayudan a reducir el riesgo de picaduras.
No es la primera vez que esto ocurre.
Los científicos del CSIC insisten en que la detección precoz es la mejor herramienta. La combinación de ciencia y prevención ciudadana puede marcar la diferencia este año.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Se han detectado mosquitos infectados con el virus del Nilo Occidental en Sevilla y Almería.
- 👥 Quiénes son los afectados: La población expuesta a picaduras, con especial riesgo para personas mayores y con patologías previas.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Posibles casos de fiebre del Nilo Occidental y la necesidad de mantener las medidas de control de mosquitos.



