Si te apasiona el arte y buscas una razón para viajar a Cantabria este otoño, el próximo 8 de septiembre se enciende una nueva luz cultural en España. El Faro Santander abre sus puertas ese día, y no es un museo cualquiera: es el resultado de una rehabilitación tan compleja como ambiciosa, firmada por el estudio de David Chipperfield, que convierte la antigua sede del Banco Santander en un centro de arte de primer nivel.
Qué vas a encontrar en el Faro Santander
El edificio, en pleno Paseo Pereda de Santander, ha sido durante décadas un icono en la memoria de los vecinos. Lo que muchos no sabían es que, tras las fachadas originales, se escondía un interior obsoleto. La Fundación Santander ha invertido años en transformarlo, respetando la imagen exterior pero vaciando por completo el inmueble para ganar 3.000 metros cuadrados de superficie expositiva. El resultado son espacios diáfanos, sin pilares, y una integración de los dos edificios históricos gracias a un cubo de hormigón y cristal que atraviesa el arco central.
Conviene fijarse en los contrastes: a solo 200 metros está el Centro Botín, ligero y poroso, obra de Renzo Piano. El Faro, en cambio, se clava en la historia con sus fachadas restauradas. No hay en España un espacio de arte que se parezca a este, con salas que mantienen las ventanas originales de los antiguos pisos burgueses, ahora abiertas a la bahía.
Por qué merece la visita y qué vas a ver en las salas
El núcleo duro del museo será una selección de la colección de 1.200 obras de la Fundación Santander, aún por desvelar en detalle. Pero el plato fuerte durante al menos dos años será la Colección Gelman Santander, un tesoro del arte mexicano moderno que incluye piezas poco vistas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo o María Izquierdo. La colección viaja por primera vez a Europa y se instala en el Paseo Pereda sin ser propiedad del banco, algo que en México generó debate hasta la intervención de la presidenta Sheinbaum.
Junto a esas dos exposiciones de largo recorrido, la programación arranca con una muestra simbólica para Cantabria: Leonora Carrington y su cuadro Villa Pilar, pintado en 1940 durante su internamiento en un psiquiátrico santanderino. Este lienzo nunca se ha expuesto en España. Es una cita que une memoria local y surrealismo internacional.
Un centro de proximidad con ambición europea
El Faro no será solo un contenedor de obras. Su director, Daniel Vega Pérez de Arlucea —antes en el Guggenheim Bilbao—, lo concibe como un lugar abierto a los artistas cántabros y al mismo tiempo como un referente europeo. Las cifras respaldan la idea: 3.000 metros cuadrados expositivos superan al Centro Botín y a la Fundació Joan Miró, y se acercan al Musac de León. Y si la comparación fuera poca, la cercanía del futuro espacio del Reina Sofía en el antiguo Banco de España y del Museo de Prehistoria de Cantabria completarán un eje cultural de primer orden.
La flexibilidad y la transparencia han guiado un proyecto que ha sabido resolver la conexión entre lo antiguo y lo nuevo sin estridencias.
Lo más difícil, según los arquitectos, fue comunicar las dos piezas del edificio. El arco sobre la calle Sanz de Sautuola es ahora una caja de cristal que permite recorrer todas las plantas sin salir a la calle. Esa apuesta, que no fue obvia ni inmediata, es la decisión que define el conjunto y lo convierte en una pieza única.
Ficha técnica
- Título: Faro Santander
- Autor o autora: Fundación Santander; arquitectura de David Chipperfield Architects
- Qué puedes ver: Colección de la Fundación Santander, Colección Gelman Santander (arte mexicano), exposiciones temporales como la de Leonora Carrington.
- Recinto y ciudad: Paseo Pereda, Santander




