Conor McGregor vuelve a la UFC el 11 de julio: se enfrenta a Holloway y apunta al título wélter

Tras cinco años fuera y una lesión brutal, el irlandés promete hacer historia. Si gana a Max Holloway en el UFC 329, aspira a ser el primer triple campeón de la compañía.

Cinco años después de aquella pierna rota ante Poirier, Conor McGregor vuelve. Y no vuelve de puntillas: el irlandés se planta en el UFC 329 con la mirada puesta en un cinturón que ni siquiera ha pisado, el de peso wélter. El 11 de julio, en Las Vegas, se verá las caras con Max Holloway, uno de los strikers más afilados del momento. La pregunta no es si McGregor va a dar espectáculo —eso está garantizado— sino si el cuerpo y la cabeza le van a responder después de media década fuera del octágono.

El regreso que nadie cree del todo pero todos van a ver

En la redacción ya tenemos el calendario marcado en rojo. McGregor vs Holloway es el combate que más ruido ha generado en la UFC desde la última pelea de Jon Jones. El irlandés, que ya fue el primer doble campeón simultáneo (pluma y ligero), asegura que puede hacer historia otra vez: «Claro que puedo aspirar al título. Ahora soy un peleador de 170 libras». Lo soltó en UFC Paramount, con esa mezcla de chulería y certeza que tanto se le echaba en falta.

Pero ojo, que el camino no es un paseo. Holloway llega tras tumbar a leyendas como Justin Gaethje y Dustin Poirier. Si McGregor quiere volver a ser The Notorious, va a tener que reencontrar esa mano izquierda que apagaba luces. Y eso, con 35 años y una lesión tan grave detrás, no es moco de pavo.

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Triple campeón: el sueño (y la obsesión) del peso wélter

Lo que propone McGregor es de traca: vencer a Holloway, que Islam Makhachev retenga el título ante Ian Garry en agosto y luego ir a por el ruso. Sería una secuela directa de la rivalidad más bestia de las MMA, la de Khabib. Islam es el heredero espiritual de Nurmagomedov, y una pelea entre ambos cerraría un círculo que empezó con aquel bus lanzado por la ventana en 2018. Para que eso pase, primero tiene que ganar. Y ganar, después de cinco años sin pisar la jaula, es más fácil decirlo que hacerlo.

McGregor insiste en que está «100% recuperado» y que lo que va a hacer «no se ha visto nunca antes en el deporte». La frase es puro McGregor: marketing, fuego y un punto de verdad. Si consigue volver a noquear como en la época del doble cinturón, la UFC tendrá su gallina de los huevos de oro otra vez.

El irlandés sabe que una victoria le basta para volver a la conversación titular. Y la conversación titular, en la UFC, significa dinero a espuertas.

La sombra de Khabib y el favoritismo que no tiene

Las apuestas, de momento, colocan a Holloway como favorito. Es más joven, más rápido y viene de una racha en la que ha demostrado que su striking está a otro nivel. McGregor no parte con el cartel de favorito, pero eso nunca le ha impedido montar el pollo. De hecho, cada vez que le han dado por acabado —tras la derrota con Mayweather, tras la sumisión con Khabib, tras la lesión con Poirier— ha vuelto con un ruido mediático que ninguna otra estrella de las MMA puede igualar.

Si gana, el camino hacia Makhachev queda abierto. Si pierde, el mito se desinfla de una vez por todas. No hay término medio. Y eso, para un sábado de verano, es el mejor plan que nos podía regalar la UFC.

El combate en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 McGregor vs Holloway el 11 de julio en el UFC 329: el irlandés vuelve tras cinco años y una lesión brutal.
  • 🔥 Aspira al título wélter: si gana, echaría un pulso a Islam Makhachev en lo que sería la secuela de la guerra con Khabib.
  • 📲 Holloway es favorito pero McGregor ya ha callado bocas antes. La victoria lo metería otra vez en la élite; la derrota, al baúl de los recuerdos.