La OMS ha confirmado más de 1.300 muertes adicionales en Europa desde el 21 de junio. El calor extremo afecta ya a 150 millones de personas, ha provocado el cierre de colegios y ha llevado al colapso de redes eléctricas en varios países.
¿Qué ha pasado exactamente?
Este domingo, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha expuesto en la red social X la gravedad del momento: "en este momento, 150 millones de personas viven bajo un calor extremo, cientos han fallecido, las escuelas están cerradas y las redes eléctricas están colapsando".
El organismo sanitario internacional ha confirmado que los más de 1.300 fallecimientos adicionales registrados desde el 21 de junio tienen una relación directa con las temperaturas excepcionalmente altas.
El impacto en la población y las infraestructuras
Francia se sitúa como el país más golpeado. El exceso de mortalidad durante la última semana alcanzó cerca del millar de personas, coincidiendo con los días de mayor temperatura en el país vecino.
En Alemania, las consecuencias no solo se miden en ingresos hospitalarios. En Berlín, las fuerzas de seguridad han llegado a emplear cañones de agua —habitualmente reservados para control de disturbios— para aliviar a los ciudadanos que se agolpaban en las inmediaciones de la Puerta de Brandeburgo. La capital alemana registró más de 500 servicios de ambulancia extra vinculados únicamente a problemas de salud por el calor el pasado sábado.
El calor ha llevado a los servicios públicos al límite en ciudades como Berlín, donde se superaron los 500 servicios de ambulancia extra en un solo día.
Las infraestructuras germánicas también han sufrido: desde grietas en el asfalto de autopistas hasta fallos en los servicios ferroviarios. La empresa nacional Deutsche Bahn recomendó limitar los desplazamientos en tren después de que 600 pasajeros quedaran atrapados en un convoy sin climatización en Brandeburgo, tras un corte de suministro provocado por una tormenta eléctrica. En Leipzig, el calor extremo llegó a fundir el material sellante de las juntas de las vías, paralizando el sistema de tranvías hasta el inicio de esta semana.
Las tormentas eléctricas se sumaron al calor récord en el norte de Europa. En Suecia y Dinamarca se notificaron miles de rayos, mientras que en Grecia las autoridades han extremado la vigilancia ante el alto riesgo de incendios forestales, empleando tecnología espacial para la detección temprana de focos.
En Alemania, el riesgo de incendios en zonas boscosas es especialmente delicado porque en parajes como Gohrischheide o cerca de Traisen aún hay munición sin detonar de la Segunda Guerra Mundial. Esta presencia obliga a los equipos de extinción a interrumpir su labor si se desata un fuego, ante el peligro de explosiones accidentales.
La sombra del cambio climático
Los expertos llevan tiempo advirtiendo que este tipo de episodios se están volviendo más probables. Un estudio reciente del grupo World Weather Attribution apunta a que la intensidad térmica actual es prácticamente imposible de explicar sin el factor del cambio climático. Según sus cálculos, un evento de estas características tiene hoy cerca de 200 veces más probabilidades de ocurrir que hace dos décadas.
La OMS, en su guía sobre calor extremo y salud, señala que estas condiciones disparan las muertes por causas cardiovasculares y respiratorias, especialmente entre las personas mayores y con enfermedades crónicas. Sin medidas de adaptación, los episodios de calor extremo seguirán cobrándose miles de vidas en el continente. El organismo internacional insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y las infraestructuras sanitarias para amortiguar el impacto de los golpes de calor.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Más de 1.300 muertes adicionales en Europa desde el 21 de junio, confirmadas por la OMS.
- 👥 Quiénes son los afectados: 150 millones de personas bajo calor extremo; los sistemas sanitarios y las infraestructuras colapsan.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Aumento de la mortalidad por causas cardiovasculares y el riesgo de incendios forestales sin precedentes.




