El gasto en vivienda de los jóvenes alcanza el 40 % de su sueldo y la media familiar llega al 33 %

El Instituto Nacional de Estadística certifica que la vivienda absorbe un tercio de los ingresos de los hogares, un récord histórico. Los jóvenes destinan más del 40% de su sueldo al alquiler, muy por encima del umbral de asequibilidad recomendado.

Si alquilas y tienes menos de 35, seguramente ya lo sabes: el alquiler te deja tiritando la cuenta corriente. Ahora el INE lo pone negro sobre blanco. Los jóvenes destinan más del 40% de su sueldo a la vivienda, muy por encima del 30% que marca el umbral de asequibilidad recomendado por el Banco de España. La media de todos los hogares no está mucho mejor: el 33,2% del presupuesto familiar se va en techo, suministros y mantenimiento. Son 11.665 euros al año, 636 más que en 2024.

Los datos son de la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025 que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística. Traduciendo: cada hogar gastó de media 35.101 euros el año pasado. De cada 100 euros, 33 fueron a pagar la casa. Y la tendencia va a más: en la última década, el gasto en vivienda ha subido un 33,5%, mientras que la inflación (IPC, el índice que mide cuánto sube la vida) lo hizo un 30,5%. La vivienda se encarece más deprisa que el resto de cosas.

La foto completa: por qué el 33% duele tanto

Hay que mirar la serie histórica con lupa. En 2020, con la pandemia, la vivienda llegó al 35% del presupuesto, pero fue un espejismo: como no gastábamos en ocio ni bares, el porcentaje se hinchó artificialmente. Ahora, en 2025, sin confinamientos, la cifra es la más alta desde que hay registros. Ni siquiera en la burbuja inmobiliaria de 2007 se dedicaba tanto a la vivienda. Entonces los precios de compra estaban disparados, pero los alquileres no eran los de ahora.

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La brecha entre ricos y pobres es brutal. El 20% de hogares con menos ingresos destina el 41,9% de su presupuesto a la vivienda. En cambio, el 20% más rico solo gasta el 28,9%. Casi trece puntos de diferencia que explican por qué tasa de esfuerzo (el porcentaje del sueldo que se va al alquiler o la hipoteca) es el principal motor de desigualdad, según Raymond Torres, de Funcas.

Cuando la vivienda se come cuatro de cada diez euros, el margen para ahorrar o darse un capricho desaparece.

Y si eres joven, la cosa empeora

INE vivienda 2026

La encuesta no da la cifra exacta por edades, pero otros informes del Banco de España y del Observatorio de la Vivienda ya lo avanzaban: los menores de 35 que viven de alquiler dedican más del 40% de su sueldo a pagar al mes. En ciudades como Madrid o Barcelona, la cosa escala al 50% sin despeinarse. Eso supone que, tras pagar el alquiler, la luz, el gas y el agua, la mayoría de los jóvenes llegan justos a final de mes. Y hablamos de gente con trabajo.

El problema no es solo el alquiler en sí, sino que además suben los suministros. El INE incluye en la categoría «vivienda» los recibos de luz, gas, agua y el mantenimiento. La factura de la luz, por ejemplo, lleva meses en tensión (otra vez). No es solo el precio del alquiler: es la suma de todo lo que rodea a tener un techo,,.

La consecuencia la resume Torres: “Conforme aumenta el gasto en vivienda, hay menos recursos para otros gastos, y esto pesa en el consumo de las familias”. Traducción: menos cañas, menos ropa, menos viajes. El consumo privado se frena, y como es el motor del PIB (la riqueza total que produce el país), el frenazo se nota en la economía.

Lo que la encuesta confirma (y lo que deja fuera)

Los datos del INE no son una sorpresa para quien lleva años mirando idealista o fotocasa. La gran pregunta es por qué, a pesar de las ayudas al alquiler y la ley de vivienda, la situación empeora. La respuesta corta: las ayudas no llegan a cubrir la mitad del problema. El Bono Alquiler Joven, por ejemplo, da hasta 250 euros al mes durante dos años, pero se queda corto en plazas como Madrid, donde un alquiler medio ronda los 1.450 euros. Además, los requisitos de renta dejan fuera a muchos mileuristas que, en teoría, no son “vulnerables” pero que se dejan la mitad del sueldo en el alquiler.

El economista de Funcas también apunta a otro efecto perverso: “las familias arrendadoras tienen una propensión a consumir inferior al resto de la población”. Es decir, el dinero que pagan los inquilinos jóvenes va a parar a propietarios que ahorran más de lo que gastan. Al final, se acumula renta sin moverse, y los que alquilan no generan ahorro ni pueden plantearse comprar.

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La comparación con Europa también pincha. Mientras en España la tasa de esfuerzo supera el 40% para los jóvenes, en Alemania ronda el 27% y en Países Bajos el 30%, según Eurostat. Y el salario medio español pierde fuelle: desde 1995 hasta hoy, ha subido mucho menos que en la media de la OCDE. Por eso los turistas extranjeros siguen llegando y los españoles recortan en hoteles y restaurantes (el gasto en esos capítulos cayó un 2,7% en 2025 según el INE).

El alquiler no es un problema joven, es un problema de país que frena el consumo y ensancha la brecha.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? El gasto en vivienda ha marcado un récord del 33,2% del presupuesto familiar, 636 euros más que en 2024.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos los hogares, pero sobre todo a los más jóvenes y a los de rentas bajas, que superan el 40%.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisar si cumples requisitos para el Bono Alquiler Joven o ayudas autonómicas antes de que cierren plazos, y apretar para que las políticas de vivienda dejen de ser parches.