Si trabajas en la administración pública vasca o estás preparando unas oposiciones, el acuerdo que PNV y EH Bildu cerraron el 24 de junio te cambia las reglas del juego. El Parlamento Vasco aprueba este miércoles, 25 de junio, una reforma que elimina los índices generales de obligado cumplimiento del euskera y da manga ancha a cada ayuntamiento y entidad pública para que fije los requisitos lingüísticos que quiera.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 8/10. La medida afecta a miles de aspirantes a un empleo público en Euskadi. Según el Deustobarómetro, el 47,6% de los vascos ya cree que hay demasiadas exigencias de euskera para ser funcionario.
Qué cambia exactamente con el pacto entre PNV y Bildu
Hasta ahora, la Ley de 1982 establecía índices generales que fijaban el porcentaje máximo de plazas donde el euskera era requisito obligatorio. Con la nueva redacción, esos índices desaparecen. Cada institución —desde un pequeño ayuntamiento hasta una diputación— decidirá por su cuenta en qué puestos se exigirá el perfil lingüístico.
La propuesta, impulsada por el PNV y respaldada por la abstención de EH Bildu, se vota con los 27 escaños del partido de Aitor Esteban. PSOE vasco, PP, Sumar y Vox votan en contra. Los sindicatos nacionalistas y las plataformas de fomento del euskera aplauden el giro.
A quién beneficia y a quién perjudica este nuevo marco
El cambio beneficia directamente a los ayuntamientos gobernados por fuerzas nacionalistas, que podrán endurecer los requisitos. Para los opositores sin perfil lingüístico, el acceso al empleo público se complica. El abogado Ignacio López Lera, que ha ganado varias sentencias en esta materia, advierte de que «se pueden producir situaciones muy distintas entre municipios» y que, en la práctica, se impedirá el acceso a quienes no acrediten euskera.
«No es solo una reforma técnica», explica el catedrático Alberto López Basaguren. «El acuerdo deja fuera al resto de partidos y puede tener importantes efectos sociales».
El precedente: el ‘Lizarra lingüístico’ que ya dividió a la sociedad vasca
López Basaguren ha calificado el pacto de «Lizarra lingüístico». El término remite al pacto soberanista que PNV y la izquierda abertzale firmaron en 1998, excluyendo al resto de fuerzas y que precedió a una tregua de ETA. Aquel acuerdo fracturó el consenso político. Ahora, el paralelismo apunta a un nuevo bloque nacionalista sobre la lengua.
El 47,6% de los vascos ya piensa que hay demasiadas exigencias de euskera para entrar en la administración.
El pacto entre PNV y Bildu no solo elimina los índices generales. Si los resultados no se consideran suficientes, ambas formaciones se abren a implantar la propuesta de Bildu: que el euskera sea obligatorio para todos los funcionarios, sin índices, aunque con cadencias para algunos municipios. La monitorización conjunta de los efectos de la reforma margina al resto de partidos.
El PNV justifica la ruptura con el PSOE vasco como un blindaje jurídico para las convocatorias de empleo público. Sin embargo, López Lera insiste en que «si no existen criterios homogéneos, objetivos y verificables, en la práctica se puede impedir el acceso a la función pública a personas que cumplen los requisitos de mérito y capacidad pero no tienen perfil lingüístico».
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: PNV y EH Bildu han pactado eliminar los índices generales de euskera en el empleo público vasco y permitir que cada institución fije sus propios requisitos lingüísticos.
- Por qué te importa: Si aspiras a un puesto en la administración vasca sin acreditar euskera, tus opciones se reducen notablemente.
- A quién afecta: A miles de opositores, interinos y trabajadores de sociedades públicas en Euskadi, así como a la ciudadanía que reclama servicios en castellano.
- Hacia dónde vamos: La reforma se aprobará hoy con el apoyo de PNV y la abstención de Bildu, y ambas formaciones seguirán de cerca su aplicación con la mirada puesta en hacer el euskera obligatorio para todos los funcionarios.



