La crisis de los macrofestivales en España: ¿quién se salvará del pinchazo de la burbuja?

Aunque unos 20 festivales se han cancelado en España en las últimas semanas algunos han conseguido una formula para sobrevivir

Entre la "psicosis" por el ruido de algunos vecinos en las grandes ciudades y los problemas claros de venta de entradas, es difícil esconder que los festivales en España están atravesando una primera gran crisis. Este mismo año una veintena de eventos se han cancelado, muchos de ellos asumiendo abiertamente que ha sido por no vender las entradas suficientes para ser viables. Es una señal llamativa que ha enviado varios mensajes dentro de la industria.

Pero, claro, esto no ha sido verdad para todos los grandes eventos. Hay un gran número de festivales que siguen adelante; de hecho, aunque veinte festivales cancelados en un año es suficiente para encender las alarmas, el número de grandes eventos y macrofestivales que siguen adelante supera los seiscientos, lo que dibuja un mapa festivalero con buena salud a pesar de las preocupaciones y los comentarios de las últimas semanas. Lo interesante ahora es seguir de cerca los festivales que siguen con buenos números.

Madrid juzga el «efecto Mad Cool» y pone sobre la mesa el choque entre el ocio masivo y la convivencia vecinal
Cada año se repiten las denuncias por contaminación sonora, movilidad colapsada y falta de infraestructuras. Fuente: Agencias

Lo primero es que los tres grandes —el BBK de Bilbao, el Primavera Sound de Barcelona y el Mad Cool de Madrid— mantienen su buena salud, incluso si el último sigue teniendo al Ayuntamiento de Getafe en contra. Son eventos de gran escala que se han vuelto parte del calendario de las ciudades donde se realizan, pero además son tres festivales que siguen cuidando la identidad de sus carteles, apostando por la vanguardia en el caso del evento catalán y por lo mejor del pop y la música alternativa anglosajona en el caso de los eventos de Madrid y el País Vasco.

Publicidad

El cuidado de la exclusividad

Aunque muchos artistas han mostrado su malestar ante las exigencias de exclusividad que van de la mano de los grandes eventos, esta ha sido una de las piezas clave para la supervivencia de algunos de ellos. Si ha habido un reclamo constante alrededor de la industria, ha sido la gran cantidad de 'festiguales' que hay en el calendario español, es decir, eventos que repiten cabezas de cartel y hasta grupos pequeños dentro de su programación.

Por tanto, la exclusividad de algunos artistas en los festivales es importante. Es cierto que esto genera un problema para las salas, pues cuando un artista firma la exclusividad dentro del calendario de alguna comunidad autónoma, no puede tocar en las salas en ese periodo, lo que puede dejar con menos opciones a estos espacios. Es un equilibrio complicado de mantener para la industria, pues las salas de conciertos son necesarias para el crecimiento del nuevo talento; sin ellas no hay quien pueda ocupar espacios en el cartel de los festivales.

No debería ser una sorpresa que la mayor de las cancelaciones de momento sea la del 'Reggaeton Beach Festival'. Esta serie de festivales, nueve en todo el país, compartían cartel y estrategia, lo que diluye la venta de entradas[ ] y no genera una percepción real del evento por parte de los asistentes, que lo ven como una fiesta más de la temporada de verano.

La identidad de nicho y la conexión con su localidad

Dos de los festivales clave de la industria española, el Resurrection Fest de Galicia y el Sonorama Ribera de Aranda de Duero, son ejemplos clave de lo que se debe hacer para construir un festival que sobreviva a largo plazo. No solo tienen una identidad marcada, con el primero construido alrededor de géneros particulares como el metal y el punk —en el caso del evento gallego— y el indie local —en el caso del de Aranda—.

Pero más allá de eso, son eventos que han construido una relación simbiótica con sus comunidades. Mientras que otros festivales lidian con quejas y denuncias —incluso si ya en algunas comunidades como Cataluña y Madrid se plantean revisar las regulaciones para evitar que todas las denuncias contra el "ruido" de la música tengan el mismo peso—, estos dos festivales son clave para dar peso turístico a sus poblaciones, para empujar su economía y para que sean más conocidas. No son detalles menores y, si los ayuntamientos y habitantes protegen estos eventos, eso ayuda a que sigan creciendo.

Evitar la sobrecarga en algunas poblaciones

Por otro lado, no es un secreto que algunas comunidades están demasiado cargadas de festivales. De momento, el BBK de Bilbao puede compartir espacio con el O Son do Camiño y el Primavera Sound con el Cruïlla, pero es difícil imaginar otros eventos de este tamaño en sus respectivas comunidades. En el caso de Madrid, en cambio, algunos eventos han desaparecido en los últimos años marcados por el exceso de competencia.

Río Babel 2025. Fuente: Festival
Río Babel 2025. Fuente: Festival

No es casual que el Dcode, el Tomavistas o eventos organizados como acompañantes de los grandes festivales, como el Mad Cool Sunset o el Road to Río Babel, hayan desaparecido. Es un síntoma de la sobrecarga del calendario de la capital que, entre grandes conciertos y eventos, se ha vuelto complicada de organizar, lo que genera un problema evidente a la hora de intentar agotar las entradas.

Publicidad