El entrenador viral: 10 sentadillas cada 45 minutos equivalen a 10.000 pasos (y regulan el azúcar)

Según el entrenador viral Anthoni Montalván, activar cuádriceps y glúteos durante 20 segundos tiene el mismo impacto metabólico que una caminata de una hora. El truco perfecto para quienes pasan el día sentados.

Yo también me he agobiado más de una vez al ver que el reloj inteligente apenas marca 3.000 pasos a las seis de la tarde. La cifra mágica de los 10.000 diarios parece grabada a fuego en nuestro cerebro, pero ¿y si existiera un atajo igual de eficaz sin tener que calzarse las zapatillas durante una hora? El entrenador Anthoni Montalván ha lanzado una bomba en su perfil de TikTok que está dando la vuelta al mundo del fitness: hacer 10 sentadillas cada 45 minutos genera el mismo efecto metabólico que caminar 10.000 pasos. Y además regula el azúcar en sangre. Te lo cuento con pelos y señales.

¿De verdad 10 sentadillas equivalen a 10.000 pasos?

La clave no está en el número de pasos, sino en los músculos que movilizamos. Al hacer una sentadilla, activas de golpe los cuádriceps, los isquiotibiales y los glúteos, los tres grandes motores del tren inferior. Esa demanda muscular obliga al cuerpo a consumir glucosa de forma inmediata para responder al esfuerzo, lo que dispara la regulación del azúcar en sangre. Una caminata suave de 30 segundos no genera ese pico metabólico ni de lejos. Montalván lo resume en 20 segundos: ‘diez sentadillas bastan para activar todo ese mecanismo’, explica en su vídeo viral.

Y ojo, que no es magia: la ciencia respalda que los ejercicios de fuerza con grandes grupos musculares mejoran la sensibilidad a la insulina. No es que sustituyas el paseo, es que le estás dando a tu cuerpo un chute de metabolismo concentrado. Para los que pasamos ocho horas pegados a una pantalla, hacer una pausa activa cada 45 minutos —justo cuando la atención empieza a caer— se convierte en un hábito tan fácil como ir a por un café.

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Hacer diez sentadillas cada 45 minutos puede regular el azúcar mejor que una caminata de media hora, y encima te quita la culpa de no llegar a los 10.000 pasos.

La motivación: primero muévete, las ganas vendrán después

Otra joya que suelta Montalván tira por tierra el mito de esperar a estar inspirado. ‘Todos esperan tener ganas para empezar, pero esto no funciona así’, dice. La motivación no es el punto de partida, sino la consecuencia del movimiento. Te levantas, haces las diez sentadillas sin pensarlo, y después el cerebro te recompensa con ese subidón de energía que te hace querer repetir. Es pura psicología conductual aplicada a la oficina.

Por cierto, no hace falta ponerse mallas ni esterilla: las sentadillas se hacen en el sitio, con la espalda recta, los pies a la anchura de los hombros y bajando como si fueras a sentarte en una silla invisible. Nada más. Si un día te sientes fuerte, puedes probar con un pequeño salto al subir o abrir las piernas en postura de sumo, pero la versión básica ya hace el trabajo.

El análisis del ‘efecto Montalván’: ¿oro puro o hay trampa?

Conviene ser sinceros: el estudio que respalda esta equivalencia no es un ensayo clínico con miles de pacientes, sino la experiencia práctica de un entrenador y la lógica de la fisiología muscular. Que funcione para regular picos de glucosa no significa que dejes de necesitar el movimiento cardiovascular diario. Pero como estrategia para romper el sedentarismo y meterle un impulso al metabolismo cada hora, es impecable. De hecho, coincide con lo que recomiendan los expertos en productividad: microdescansos activos de 20 segundos con alta intensidad.

Lo que sí está claro es que muchos nos habíamos obsesionado con una cifra que, en realidad, nació de una campaña de marketing japonesa de los años 60. Así que quizá toca jubilar el podómetro y pasarse a las sentadillas. A mí me parece un plan redondo para el día a día.

🧠 Para soltarlo en la cena

10 sentadillas cada 45 minutos regulan el azúcar sin andar.