Si vives en Tarragona o en el sur de Cataluña, el movimiento que ha hecho hoy el Consejo de Ministros te interesa más de lo que crees. El Gobierno ha aprobado una inversión pública de 719 millones de euros para la gigafactoría de inteligencia artificial que se ubicará en Móra la Nova, una localidad de poco más de tres mil habitantes que aspira a convertirse en un polo tecnológico de referencia en Europa.
La autorización canaliza los fondos a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), pero la cifra es el pistoletazo de salida, no el desenlace. El proyecto, liderado por Telefónica con el respaldo ya confirmado de ACS y Santander, necesita ahora cerrar un consorcio con más empresas privadas antes de presentar su candidatura a la convocatoria europea que se lanzará en julio.
Quién pone el dinero y cuándo se constituye el consorcio
La aportación pública de 719 millones es una parte del pastel. El resto lo tienen que desembolsar las compañías privadas que se sumen a la iniciativa, aunque sus cuantías exactas no se conocerán hasta que el consorcio esté formalmente constituido. Telefónica anunciará en las próximas semanas qué porcentaje asume, y de ahí se calculará la participación del resto de socios.
El calendario, sin embargo, se ha vuelto a torcer. La Empresa Común de Informática de Alto Rendimiento Europea (EuroHPC), que pilota el despliegue de estas infraestructuras en el continente, retrasa la publicación de las bases del concurso hasta la primera quincena de julio. Inicialmente, Bruselas preveía resolverlo a finales de 2025. El ministro Óscar López achaca la demora a la compleja negociación con los distintos Estados miembros que compiten por albergar una de las cinco gigafactorías previstas, instalaciones diseñadas para satisfacer la demanda masiva de procesamiento que exige la inteligencia artificial y los ordenadores cuánticos.
Las dos sedes y el golpe de timón de Masorange
El proyecto español se sustenta sobre dos ubicaciones para reforzar su candidatura frente a Francia, Alemania o Italia, que ya han movido ficha con fórmulas multisede similares. La primera, Móra la Nova (Tarragona), fue presentada por Telefónica en octubre de 2025 de la mano de Nvidia y varias startups españolas. En enero de 2026, el Ejecutivo añadió una segunda localización en San Fernando de Henares (Madrid), con el argumento de reducir la latencia para el ecosistema tecnológico de la capital.
Poco después, Masorange abandonó el barco. Su matriz francesa, Orange, participa en el proyecto galo y, al adquirir el 100% de la teleco española, reordenó sus prioridades. El ministerio exploró incluso una alianza con Portugal que finalmente no cuajó. Con Masorange fuera, el núcleo duro se queda con Telefónica, ACS y Santander, a la espera de nuevos actores que puedan aparecer antes de julio.
Qué pasó con otras grandes inversiones industriales en zonas despobladas
La jugada recuerda en escala y lógica a lo que ocurrió con las plantas de baterías en Extremadura o la apuesta por el hidrógeno verde en Puertollano: proyectos de alto voltaje tecnológico que prometen reindustrializar comarcas castigadas por la deslocalización. La diferencia es que aquí el gancho es la inteligencia artificial, un sector en el que la UE quiere reducir la dependencia de Estados Unidos y China con una inversión movilizada de hasta 200.000 millones de euros, según la iniciativa InvestAI Facility.
De lograrse, la gigafactoría catalana permitiría a cualquier empresa española acceder a capacidad de computación de última generación sin comprarse un superordenador. Las críticas, contenidas por ahora, apuntan a la concentración de la inversión pública en una sola infraestructura cuando el tejido industrial tarraconense arrastra otras urgencias. El ministro López, en cambio, defiende el proyecto con un "máximo optimismo", convencido de que España tiene opciones reales de llevarse una de las cinco plazas. Los próximos cuarenta días decidirán si el optimismo se traduce en consorcio cerrado.
La inversión pública de 719 millones es solo una pieza del engranaje: el respaldo privado y el visto bueno de Bruselas definirán si la gigafactoría se hace realidad.
Por lo pronto, el Ejecutivo ya ha colocado al frente del proyecto a Francesc Fajula, ex-consejero delegado de la Fundació Mobile World Capital Barcelona, que dejó su cargo en mayo para perfilar los últimos detalles técnicos de la candidatura. Una señal de que, al menos en los despachos, la carrera ya ha empezado.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Consejo de Ministros autoriza la aportación pública de 719 millones para la gigafactoría de IA en Móra la Nova, a través de la SETT.
- Por qué te importa: El proyecto aspira a reindustrializar Tarragona y dar acceso a computación avanzada a empresas españolas sin necesidad de inversiones propias millonarias.
- A quién afecta: Al tejido empresarial catalán y nacional, a los casi tres mil vecinos de Móra la Nova, y a las compañías tecnológicas que buscan infraestructura de IA en suelo europeo.
- Hacia dónde vamos: Bruselas lanzará la convocatoria oficial en julio. Hasta entonces, Telefónica debe anunciar su aportación privada y cerrar el consorcio con empresas como ACS y Santander.



