6 arquitectos e interioristas revelan sus trucos para refrescar la casa en verano

Desde ventilar a primera hora hasta cambiar las sábanas por lino, seis profesionales comparten cambios sencillos para bajar la temperatura sin aire acondicionado.

Si la ola de calor te pilla sin aire acondicionado, respira: seis arquitectos e interioristas nos cuentan sus trucos para refrescar la casa sin obras ni grandes gastos.

Con cambios tan sencillos como retirar alfombras gruesas, apostar por el lino o colocar plantas estratégicas, puedes bajar la temperatura varios grados y ganar confort visual sin tocar el termostato. Hemos recogido los consejos de profesionales como Cristina Martínez de San Vicente, David González, Rocío Mos y Alejandro Cateto para que tu casa sea un refugio fresco este verano.

Ventilación cruzada y toldos: el primer escudo contra el calor

La arquitecta e interiorista Cristina Martínez de San Vicente, de DESANVICENTE interiorismo, lo tiene claro: «Es muy importante favorecer la ventilación cruzada a primera hora de la mañana, y para ello interesa evitar muebles voluminosos». Abrir ventanas opuestas al amanecer y al anochecer crea corrientes naturales que reducen la temperatura interior sin gastar un euro. En viviendas grandes, la experta aconseja sectorizar el uso de las estancias: cerrar puertas y concentrar la vida en las habitaciones más frescas durante las horas centrales del día.

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En el exterior, la experta recomienda instalar toldos textiles y celosías ligeras, que frenan la radiación solar antes de que llegue a la fachada. Si no tienes posibilidad de toldos, unas láminas reflectantes en las ventanas o, simplemente, bajar las persianas en las horas de más calor es una solución inmediata y gratis.

Fuera mantas y terciopelo: el poder de los tejidos ligeros y los colores claros

Para David González, interiorista del estudio Alberto Torres, «lo primero no es añadir, sino retirar». Guardar mantas gruesas, alfombras de lana y cojines de terciopelo ayuda a que la casa respire. En su lugar, propone textiles de lino, algodón o fibras naturales: «Una funda clara para el sofá o unos cojines de lino lavado cambian la sensación del espacio sin hacer una gran inversión».

Menos capas, mejores texturas y una sensación de calma: el verdadero lujo en verano no se enchufa a la corriente.

Rocío Mos coincide: eliminar las alfombras de lana y sustituirlas por yute o sisal, y renovar la ropa de cama con colchas de algodón blanco, transforma el dormitorio en un oasis veraniego. Los colores también juegan su papel: blanco roto, tonos arena, piedra y verdes salvia enfrían visualmente sin resultar fríos. La mayoría de los interioristas coincide en que un cambio de textiles baja la temperatura visual varios grados sin necesidad de pintar paredes.

Plantas, aromas e iluminación: los aliados invisibles del frescor

Cristina Martínez de San Vicente recuerda que la vegetación interior «libera humedad y refresca visualmente los interiores». David González añade especies campeonas: kentia, sansevieria, pothos o ficus elastica. Colócalas cerca de las ventanas para crear una pantalla natural que tamice la luz y aporte frescura.

Los aromas también engañan al calor: lavanda, verbena, menta o cítricos en un difusor o en velas transmiten limpieza y ligereza. En iluminación, bombillas cálidas de baja intensidad y puntos indirectos evitan que la luz artificial recaliente el ambiente. Un gesto sencillo que puede bajar la sensación de bochorno sin tocar el termostato.

El secreto de los pueblos andaluces: vivir la casa según la estación

Alejandro Cateto, de CATETO CATETO, recupera una costumbre ancestral: «Antes del aire acondicionado, las casas de los pueblos andaluces se protegían del sol con persianas, toldos o esterones de esparto, y se encalaban las paredes para que no absorbieran calor». Al caer la tarde, se regaba el patio, se abrían las puertas y la calle se convertía en una habitación más. Una rutina sencilla que hoy podemos imitar.

Esa filosofía de adaptar la casa a cada estación es aplicable a cualquier piso. «Más que redecorar, se trata de preparar la casa para vivir el verano de otra manera», insiste Cateto. Su receta: retirar mantas y alfombras gruesas, vestir sofá y cama con lino, incorporar plantas verdes y, si hay terraza o balcón, añadir una pequeña fuente o regar el suelo al atardecer para ganar unos grados de frescor.

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Natalia Zubizarreta incide en la flexibilidad: «Reorganizar el mobiliario para favorecer la circulación de aire y luz, o acercar un rincón de lectura a la ventana, son gestos gratis que transforman la vivienda». La interiorista propone también liberar las zonas de paso y retirar muebles voluminosos que bloqueen las corrientes.

Paula Martino, directora creativa de Kenay Home, redondea la idea: «Apostar por una decoración más depurada, con cerámica artesanal, mantelerías ligeras y flores frescas, da amplitud y frescura». La clave está en despejar superficies, elegir pocos objetos pero naturales y permitir que la casa respire con lo esencial.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Seis arquitectos e interioristas comparten sus trucos para refrescar la casa en verano sin gastar dinero ni instalar aire acondicionado.
  • 💡 Por qué te importa: Aplicar estos cambios puede bajar la temperatura de tu hogar y hacerlo más confortable, ahorrando en electricidad y en decoración.
  • 📊 Apunta estas cifras: 0 euros cuestan trucos como la ventilación cruzada o reorganizar muebles; menos de 50 euros, renovar textiles y añadir plantas.