Gustavo Fuentes quería una foto de Harvey Weinstein en la entrada de ADM, la productora que alimenta de contenidos a Canal Sur. "Para que las que entren aquí sepan de qué va esto", soltó a uno de los directivos. Hoy, en 2026, la boutade tiene nombre de auto judicial: el CEO está imputado por agresión sexual y acoso continuado a una reportera. Siete testigos han presentado declaraciones juradas que dibujan un patrón que ya dieron por extinguido.
"Suerte me la follo de una vez": así era el día a día según los testigos
Los relatos recogidos por el juzgado de violencia de género de Sevilla desmontan cualquier duda. Mensajes de WhatsApp, comentarios en plató durante el visionado de programas y frases ante decenas de trabajadores. "Me vas a tener que reservar una tarde de estas ya para los dos". "Te recuerdo que te he traído a la empresa para que seas mi acompañante en los viajes". Y la más grosera, durante la preparación de un evento en octubre de 2023: "Con suerte me la follo de una vez, que haya mucho alcohol Osquita, que eso es cosa tuya".
El Weinstein andaluz, como Fuentes se autodenominaba en privado, no ocultaba sus "propósitos sexuales" hacia la periodista. En febrero de 2023, tras la inauguración del nuevo edificio de ADM en la Cartuja sevillana, se quejó a una empleada de que la reportera no hubiera acudido a la fiesta: "Yo he pagado la barra libre para que esté aquí borracha a mis pies y no está".
Las agresiones denunciadas se remontan a 2013 y se repitieron en 2022 y 2023, durante rodajes en Barbate y Zahara de los Atunes. Dos testimonios las sitúan dentro de un coche, con forcejeos y tocamientos no consentidos. "Me contó que fue muy desagradable, que empezó a acosarla a lo bestia, metiéndole mano y besándola ante su negativa", relata una de las amigas a la que la víctima se confesó.
Cuando el jefe presume de ser el Weinstein andaluz, no está bromeando: está enseñando las reglas del juego.
ADM, el socio público-privado que alimenta Canal Sur
La productora, responsable de programas como Andalucía Directo, tiene como accionista mayoritario a la Junta de Andalucía (a través de Sandetel) y su principal cliente es la RTVA. Ese blindaje institucional ha generado una sensación de impunidad que los testigos vinculan directamente al poder personal de Fuentes.
El juez ha fijado la declaración del imputado el próximo 25 de junio. Mientras tanto, la consejería de Presidencia, con cuyo titular Fuentes mantenía estrecha relación, guarda silencio. La paradoja es gruesa: un organismo público financia la empresa que dirige un imputado por delitos sexuales, en un momento en que la propia Junta presume de políticas de igualdad.
El #MeToo que nunca llegó a la televisión andaluza
El caso Fuentes no es una isla. En España, el #MeToo televisivo ha tenido capítulos que a veces saltan y a veces se ahogan. Desde las condenas por acoso laboral en el festival de la canción de TVE hasta la sentencia al presentador Javier Cárdenas por comentarios sexistas, la cultura del "a ver si cuela" persiste en los entornos donde la audiencia manda y el victimario controla el empleo.
Aquí, además, el acusado ostentaba la presidencia del Clúster Audiovisual de Andalucía (LAND), un proyecto impulsado precisamente por la Consejería de Presidencia. Es decir, la persona que debía liderar la modernización del sector era, según los testigos, el mismo que normalizaba la frase "Búscame una reportera que esté buena como tú, así con las tetas gordas, como a mí me gustan". El chascarrillo judicializa la herida: el machismo estructural no se va con un protocolo si el que lo perpetúa es quien mejor lo conoce.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Gustavo Fuentes, CEO de ADM, y una reportera que lo denunció por agresión sexual.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Siete testigos confirman acoso y agresión en la productora con participación de la Junta y vínculos con Canal Sur.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el caso demuestra que el #MeToo nunca llegó a algunas empresas públicas, y el 25 de junio se sienta en el banquillo.




