El Athletic Club atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. La derrota sufrida de los de Valverde en el estadio del Getafe no fue un tropiezo cualquiera; supuso alcanzar una cifra negra que el club no registraba en décadas.
Con este resultado, el conjunto rojiblanco suma ya 21 derrotas en lo que va de curso, computando todas las competiciones oficiales. Es un número alarmante si se tiene en cuenta que el equipo ha disputado 44 encuentros, lo que significa que ha perdido casi la mitad de las citas en las que ha participado este año.
La comparación con el pasado ejercicio resulta dolorosa para los aficionados. Hace apenas un año, el equipo deslumbraba por su solvencia defensiva y su capacidad para sumar puntos, especialmente ante su público.
Sin embargo, la versión actual es irreconocible. El bloque ha perdido esa solidez que le caracterizaba y acumula ya 20 jornadas consecutivas recibiendo al menos un gol. La fluidez en el juego ha desaparecido por completo, hasta el punto de que en el partido de ayer los jugadores de Ernesto Valverde no fueron capaces de realizar ni un solo disparo entre los tres palos.
Un desplome en la tabla que obliga a cambiar los objetivos al Athletic
Los datos reflejan una caída libre difícil de explicar sin atender a la falta de regularidad. A estas alturas de la competición en la campaña anterior, el Athletic sumaba 54 puntos; hoy, apenas cuenta con 38. Esta diferencia de 16 puntos ha provocado que el discurso en el vestuario cambie de forma radical.
Aunque las plazas europeas están numéricamente al alcance debido al aumento de cupos para la próxima temporada, la realidad del campo dicta otra urgencia mucho más básica: asegurar la permanencia en la máxima categoría.

El propio Ernesto Valverde no ocultó la gravedad de la situación tras el pitido final. El técnico fue muy claro al señalar que el equipo todavía no tiene asegurada su continuidad en la liga. "Todavía ni estamos salvados ni los de arriba están tan lejos. Hay que tener esa ambición para ir e intentar llegar arriba y para dar pasos que otras veces hemos dado y ahora nos cuesta", reconoció el preparador. Sus palabras dejan entrever una falta de confianza que pesa sobre el grupo, que parece haber olvidado cómo encadenar buenos resultados una vez que logra una victoria aislada.
La debilidad como visitante lastra el proyecto
Uno de los mayores problemas reside en el rendimiento del equipo cuando sale de Bilbao. Los números fuera de casa son propios de un equipo que pelea por evitar el descenso.
El Athletic solo ha logrado rescatar 12 puntos en sus 15 desplazamientos, con un balance de nueve derrotas y apenas tres victorias. Hay que remontarse a principios de los años dos mil para encontrar registros tan pobres en los viajes del conjunto vizcaíno. Valverde admitió que los rivales han aprendido a frenar su planteamiento y que la falta de continuidad les está pasando una factura muy alta en la clasificación.

Lo único positivo en este escenario sombrío es la recuperación de piezas clave. La enfermería se ha vaciado casi por completo. Yeray ha regresado tras cumplir su sanción y se mostró feliz por volver a sentirse futbolista en un momento tan delicado. Nico Williams y Sannadi también han dejado atrás sus problemas físicos, mientras que jóvenes como Egiluz han vuelto a las convocatorias tras superar lesiones de larga duración. Contar con todos los efectivos disponibles es la única esperanza a la que se agarra el club para sumar los 42 puntos que, teóricamente, garantizan la tranquilidad.
El club ha pasado de soñar con noches de gloria en la máxima competición continental a verse atrapado en una dinámica de derrotas constante. La participación en varios torneos ha multiplicado el esfuerzo físico, pero no ha servido para que el bloque crezca. Al contrario, la acumulación de citas parece haber agotado las ideas de un equipo que antes castigaba a sus oponentes con un ritmo alto y ahora se ve superado por planteamientos mucho más sencillos.
La meta de 42 puntos se ha convertido en una barrera que deben superar si no quieren tenerproblemas. Una vez que se alcance esa cifra, el equipo podrá permitirse mirar hacia arriba, pero mientras tanto, la tensión aumenta. El Athletic necesita reaccionar de inmediato para no convertir este final de curso en un calvario innecesario. La historia del club exige un cambio de actitud inmediato para frenar una sangría de resultados que ha colocado al equipo en una posición impropia de su trayectoria. La salvación es ahora el único norte real para un vestuario que debe reencontrarse consigo mismo antes de que sea demasiado tarde.



