La incertidumbre independentista da «cobertura» a un Feijóo en caída libre

Los partidos independentistas parecen estar dispuestos a favorecer un gobierno de Pedro Sánchez, aunque, al menos de momento, han evitado dar por supuesto el voto a favor de ERC y Junts al socialista en la próxima investidura. Una «crisis» de apoyos de cara al PSOE que parece estar siendo un alivio para Alberto Núñez-Feijóo, que parece haber dado por perdida su posible investidura como presidente nacional, abandonando casi por completo la carrera por la Moncloa.

Pedro Sánchez se mostraba victorioso tras las últimas elecciones generales. Y es que, a pesar de que era el candidato popular, Alberto Núñez Feijóo, el que conquistaba las urnas con el mayor apoyo de votos, todo parecía indicar que sería el socialista el que conseguiría suficientes acuerdos con el resto de formaciones políticas para conformar un nuevo gobierno. Una realidad que parece estar a punto de suceder, estando el PSOE, junto a Sumar, en proyectos de negociación con las fuerzas independentistas vascas y catalanas.

Unos acuerdos que, sin embargo, no parecen estar siendo especialmente sencillos para Pedro Sánchez y su equipo. Y es que, conscientes de tener en sus manos la llave de Gobierno, lo cierto es que las formaciones independentistas, con ERC y Junts a la cabeza, parecen querer conseguir algunas de sus máximas exigencias en este acuerdo de negociación. Especialmente, dos líneas rojas que separan a las formaciones independentistas catalanas con la vía más tradicional del PSOE, así como con el bloque de derechas: la amnistía, y la celebración de un referéndum vinculante.

Acercamientos y alejamientos constantes, que se miden por horas, entre ERC, Junts, PSOE y Sumar que parecen sembrar únicamente incertidumbres de cara a una posible investidura de Pedro Sánchez. Algo que, a su vez, parece estar dando una importante «cobertura» a un Alberto Núñez-Feijóo que parece saberse derrotado tras haber vencido en las elecciones generales del pasado 23 de julio.

LA CAÍDA DE FEIJÓO EN LA «BATALLA DE INVESTIDURA»

Así pues, la intriga política provocada por los pactos entre las diferentes formaciones de izquierdas, incluyendo el distanciamiento entre Unidas Podemos y Sumar, así como la última «metedura de pata» de Armengol, destacando que es posible que no pueda cumplir con su promesa de un Congreso de los Diputados con lenguas cooficiales, está siendo lo suficientemente polémica para que la caída en picado del Partido Popular de la mano de Feijóo pase prácticamente «desapercibida».

Una caída que, sin embargo, parece estar afectando gravemente a los populares. No sólo debido a que el candidato del PP parece no contar con suficientes apoyos para ser nombrado próximo presidente del gobierno, sino también por las fuertes discrepancias que recientemente está teniendo con Vox, la única formación con la que el PP de Feijóo parece estar teniendo una cierta afinidad dentro del Parlamento.

Y es que el enfado de los de Santiago Abascal con el PP quedaba más que retratado ante la votación para escoger al nuevo presidente de la cámara, que acababa recayendo en la candidata socialista. Un enfado que parece dejar a Feijóo con cada vez menos apoyos de otros partidos, mientras que parece que la euforia de las elecciones se disipa por momentos dentro de las filas populares ante la sensación, cada vez más acuciante, de que el PP no conseguirá llegar a la Moncloa.

Una sensación que parece confirmarse después de la elección de Pedro Rollán como nuevo presidente popular del Senado. Y es que, tal y como apunta el diario Moncloa.com, este nombramiento sería una forma de satisfacer al popular por parte de Feijóo, quien le habría asegurado un cargo más relevante dentro del Gobierno de conseguir llegar a conformar ejecutivo.

Así pues, el nombramiento de Rollán podría ser un claro aviso de que Feijóo ha decidido abandonar su carrera por la presidencia del Gobierno, incluso antes de la ronda de consultas del Rey Felipe VI. Un abandono que, sin embargo, parece haber quedado «eclipsado» por los primeros problemas internos de acuerdos que vive el partido de Pedro Sánchez, centrado ahora en conseguir los apoyos suficientes para crear un nuevo Gobierno, aún más Frankenstein que el anterior, y con unas exigencias de los partidos independentistas que difícilmente podrán evitar la polémica.