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Fadel Breica ratifica ante el juez que fue torturado por el Polisario en Tinduf

El activista saharaui Fadel Breica ha declarado este martes ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz que fue torturado por el Frente Polisario durante su estancia en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), ratificando con ello el contenido de la querella que presentó contra la organización y su líder, Brahim Ghali.

En su querella, acusa a Ghali de delitos de detención ilegal, torturas y lesa humanidad presuntamente cometidos en 2019 en los campamentos de Tinduf. Según cuenta, al llegar allí agentes del Polisario lo amenazaron para que se fuera pero, lejos de hacerlo, organizó protestas, siendo arrestado y trasladado a centros de detención clandestinos donde habría sufrido golpes y descargas eléctricas, entre otras prácticas.

De acuerdo con las fuentes jurídicas, Breica ha asegurado este martes a Pedraz que fue torturado durante seis meses en una cárcel secreta del Frente Polisario, apuntando a Ghali como su máximo responsable.

Además, ha denunciado que no sería la única víctima, sosteniendo que la tortura sería una práctica habitual del Frente Polisario entre los refugiados saharauis, al tiempo que ha reprochado a Argelia que permita esto en su territorio.

Junto a Breica, han comparecido como testigos su mujer y otro activista que estuvo encarcelado con el querellante durante el periodo en el que habrían ocurrido los hechos denunciados.

Las mismas fuentes han manifestado que ambos han respaldado la versión de Breica en el sentido de señalar a Ghali como principal responsable de las torturas al situarse en la cúspide del movimiento político.

Sin embargo, otras fuentes han afirmado que el otro activista ha declarado que en el tiempo que compartió con Breica entre rejas no vio que lo torturaran y que él nunca le dijo que sufriera maltrato. Tampoco vio a Ghali en el centro de detención clandestino donde estaban ambos, habría añadido.

Queda pendiente la declaración de un tercer testigo, que al igual que los otros comparecientes había sido citado por Pedraz para el 29 de junio a petición de los abogados de Breica, pero que no ha podido acudir por problemas con la obtención del visado para entrar en España. El juez le escuchará el próximo 27 de julio.

La querella formulada por Breica, que inicialmente fue archivada por el juez José de la Mata –ahora en Eurojust–, fue reactivada por Pedraz el pasado mes de enero, aunque acotando que lo hechos denunciados no encajarían en el delito de lesa humanidad al no haber indicios de un ataque generalizado a la población civil.

Poco después, admitió una segunda querella, firmada por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) contra Ghali y otras 27 personas por el maltrato al que habrían sometido a prisioneros de guerra y a los propios ciudadanos saharauis, «especialmente» a los de origen español.

IMPULSO PROCESAL

Estas declaraciones han dado impulso procesal a la causa, prácticamente paralizada desde que el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) abandonó España en un avión medicalizado rumbo a Argelia horas después de comparecer ante Pedraz por estas querellas.

En su interrogatorio ante Pedraz el pasado 1 de junio, Ghali negó cualquier implicación en las violaciones de los Derechos Humanos de las que le culpan. Su defensa argumenta que, como ministro de Defensa de la RASD, estuvo dedicado «en exclusiva» a la guerra contra Marruecos, por lo que «era ajeno a cualquier centro de detención», donde habrían ocurrido las torturas.

Además, la defensa de Ghali denuncia que la finalidad de estas querellas es «política», reprochando a las acusaciones que «están utilizando el proceso penal para fines espurios y ajenos a la acción de la Justicia, (…) para evidenciar la oposición frontal del régimen marroquí contra el Frente Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática», mediante un ataque «feroz» a su líder.

Ese mismo día, el magistrado de la Audiencia Nacional rechazó las medidas cautelares solicitadas por los querellantes –prisión provisional y retirada de pasaporte– al entender que no había indicios de que Ghali hubiera cometido delito alguno. Esa madrugada partió hacia Argelia.

GHALI EN ESPAÑA

Las acusaciones contra el líder del Frente Polisario se reanudaron cuando se supo que Ghali se encontraba en España, específicamente en el Hospital de San Millán-San Pedro (Logroño), donde fue ingresado el pasado 18 de abril con un cuadro grave por complicaciones derivadas del coronavirus.

Su traslado desde Argelia, que el Gobierno español tildó de cuestión humanitaria, estuvo en el trasfondo de la crisis diplomática desatada con Marruecos, que se tradujo en un aluvión de llegadas de migrantes, sobre todo menores de edad, a Ceuta.

Por otro lado, un juzgado de instrucción de Logroño ha incoado diligencias contra Ghali tras recibir una denuncia que apunta a que pudo haberse registrado con una identidad falsa a su llegada el 18 de abril. Otro juzgado de la capital riojana ha dado traslado al Ministerio Fiscal de una causa por un presunto delito de terrorismo genérico contra el presidente de la RASD para que informe sobre la posible inhibición a la Audiencia Nacional.