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Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando te tragas un chicle

Cuantas veces lo hemos pensado o nos habrá sucedido, siempre se ha pensado mucho en lo que le pasa a nuestro cuerpo cuando nos tragamos un chicle. Pues hoy vamos a ver cuál es la respuesta de algunos expertos a esta pregunta. Lo que está claro es que hay que tener cuidado porque es muy fácil que un chicle acabe en nuestro estómago, nos pueden entrar ganas de toser y que eso coja la calle abajo por nuestra garganta o quién sabe, sin darnos cuenta nos lo tragamos. En artículos anteriores ya vimos algunas razones por las que no deberíamos meternos un chicle en la boca, aunque estaban mas relacionadas a problemas de mandíbula o de sus componentes, pero aquí hablamos de lo que ocurre al tragárnoslo, que podría ser incluso peor.

Las respuestas de los expertos son claras, nuestro cuerpo y estómago no tienen lo que se necesita para descomponer un chicle. Por ello, vamos a ver qué podría sucederle a nuestro cuerpo en caso de que nos tragáramos uno.

Veamos algo más sobre el chicle:

El chicle no se disuelve en el estómago

El chicle no se disuelve en el estómago

Cuando cualquier tipo de comida llega al estómago, este se pone manos a la obra y comienza a digerir el alimento, tal como ocurre con el chicle. El principal problema que surge al digerir un chicle viene por la goma de mascar, ya que no se disuelve debido a que como dijimos antes, el estómago no posee nada para descomponer este tipo de sustancia. Uno de los expertos consultados dijo que “el chicle pasará más lento que la mayoría de los alimentos por el tracto digestivo, pero al cabo del tiempo saldrá para fuera sin problemas“.

¿Qué ocurre con el chicle cuando llega al estómago? Antes vimos todo lo que lleva un chicle, y el estómago es capaz de digerir la alta cantidad de conservantes, azúcar y edulcorantes que trae, pero no es capaz de disolver la goma de mascar. En este caso, la goma de mascar se unirá al resto de cosas del estómago y circulará por el intestino hasta que la digestión siga su curso y terminemos echándolo. Está bastante extendido, sobretodo para enseñar a los pequeños, que el chicle puede pegarse en las paredes estomacales, pero esto es falso debido a que el estómago segrega ácidos corrosivos para hacer la digestión que evitan que se adhiera a la superficie del órgano y se quede ahí. En muy raras y contadas ocasiones el chicle puede provocar bloqueo intestinal.