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Si tienes estas patatas, no las comas, pueden provocar cáncer

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Estudios recientes han descubierto que existen sustancias cancerígenas en algunos de los alimentos que tomamos normalmente. Es una afirmación dura de leer pero que no deja de ser realidad. Lógicamente esto tiene muchos matices, muchas de estas sustancias solo afloran si el alimento es sometido a ciertos procesos perjudiciales como los productos químicos que reciben durante su crecimiento en el campo, o bien cuando son consumidos cuando no se debe. Lo cierto es que la patata es uno de estos productos. Bien es sabido que el almidón que contienen las patatas tiene mucha letra pequeña, y entre esta se encuentra la que nos ocupará en este artículo. Si tienes estas patatas, no las comas, pueden provocar cáncer.

En lo relacionado a la patata, el problema viene a una sustancia que se produce al cocinarla a altas temperaturas. De hecho, la Agencia de Estándares Alimenticios del Reino Unido (FSA) llegó a lanzar una campaña de advertencias sobre el riesgo del cáncer asociado al hecho de cocinar patatas y otros alimentos que sean ricos en almidón a altas temperaturas.

Veamos cuál es el problema de las patatas:

Las partes verdes de la patata

Las partes verdes de las patatas

Cuando vemos una parte en la patata que aún está verde debemos quitarla y no comerla. Esto es debido a que las partes verdes de una patata cruda son ricas en solanina, que es un glucoalcaloide de sabor amargo y con propiedades tóxicas. Es un fungicida y pesticida propio de la patata que utiliza para protegerse de forma natural, pero que en nuestro estómago y en altas concentraciones puede resultar letal.

Bien es cierto que esta sustancia se encuentra principalmente en la piel de la patata, por lo que al pelarla nos deshacemos de la mayoría de ella. Es muy importante almacenar las patatas en un sitio fresco, seco y oscuro, ya que la luz y la humedad favorecen la aparición de solanina casi 4 veces más que la oscuridad.

La solanina puede producir problemas gastrointestinales y neurológicos desde las nauseas, diarreas, vómitos, retortijones, escozor de garganta hasta mareos y vértigos. Una ingesta muy elevada de solanina podría llegar a producir la muerte. Por ello, al comer patatas debemos pelarlas y deshacernos de las partes que aún sigan verdes. Igual de importante es almacenarlas en un lugar oscuro y fresco.