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Arrimadas no ve selecciones deportivas autonómicas jugando contra países

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha afirmado este jueves que su partido se opondrá a que haya selecciones deportivas autonómicas que puedan competir en el ámbito internacional porque considera que «romper la selección (española) es el primer paso para romper España». «No lo podemos permitir», ha subrayado.

«Para los países y los proyectos, son importantísimos los símbolos, y la selección española es un símbolo, es un embajador de tu país fuera» ha manifestado, señalando la capacidad que tiene el deporte de «unir a la gente, ilusionarla y crear un proyecto de país».

Arrimadas ha hecho esta reflexión en un acto sobre deporte organizado por Cs en el que han participado, presencialmente o por videoconferencia, la exjugadora de la selección española de hockey y campeona olímpica Mercedes Coghen, el portero de la selección española de fútbol Pepe Reina, la exjugadora de la selección española de baloncesto Amaya Valdemoro y los periodistas deportivos José Ramón de la Morena, Tomás Guasch, Juan Antonio Alcalá y Juan Ignacio Gallardo.

ACUERDO ENTRE EL PSOE Y EL PNV

A la formación naranja le preocupa el punto del acuerdo que el PSOE y el PNV firmaron en diciembre de 2019 para la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno que habla de «abrir cauces para promover la representación internacional de Euskadi en el ámbito deportivo y cultural», en referencia a las federaciones y selecciones vascas.

La selección española debe ser la que «a nivel internacional represente a España» y «nosotros estamos en contra de trocearla», ha defendido, añadiendo que sería una «barbaridad» que se pudieran celebrar partidos entre la selección de Cataluña y la de España o la de Italia.

En su opinión, esto «va ser una lucha y una fijación del nacionalismo» porque saben que es algo que «puede hacer más daño al proyecto común español que cualquier otra cosa», al constituir un elemento de «desunión y ruptura interna».

Pero desde Ciudadanos «trabajaremos para que no haya nunca una selección autonómica representando a nivel internacional a una comunidad autónoma», ha asegurado.

Coghen ha apuntado que de momento los reglamentos de las federaciones internacionales no permiten esa posibilidad. «Por mucho que el nacionalismo quiera separar lo que representa nuestra selección, por mucho que pataleen, no van a llegar hasta ahí», ha augurado.

Por su parte, Pepe Reina y Amaya Valdemoro, que han intervenido en el acto a través de sendos vídeos, han expresado el «orgullo» que supuso para ellos jugar en las selecciones nacionales de fútbol y de baloncesto, respectivamente. «El fútbol unió a todo un país», ha señalado el portero, mientras que Valdemoro ha destacado la «responsabilidad» que supone representar a tu país.

LA SELECCIÓN NO DEBE SER «MONEDA DE CAMBIO»

Arrimadas ha pedido que no se mezcle la política con el fútbol y con el deporte en general y que la selección nacional quede «al margen de cualquier acuerdo político» y «no se utilice como moneda de cambio para una cuestión puramente electoral o partidista». A su juicio, esto es lo que quieren la mayoría de los españoles.

Por ello, ha apostado por recuperar el «espíritu» de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, esa «sensación colectiva de orgullo, ilusión y sentimiento por España». Se podría aplicar «para ponernos en marcha como país, recuperar la economía después de la pandemia y quitarnos los problemas de la polarización y el creciente nacionalismo», ha sugerido.

Asimismo, ha recordado cómo se vivieron en Barcelona victorias de la selección española de fútbol como las de la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010, y cómo en plena crisis económica se experimentó «una explosión de alegría» en las calles. «Esa Barcelona sigue estando ahí», «somos muchos los que nos hemos emocionado con la selección», ha dicho.

UTILIZACIÓN DEL BARÇA COMO «HERRAMIENTA POLÍTICA»

Según Arrimadas, no se puede decir que la sociedad catalana haya «desconectado de la selección o de España», pero algunos políticos «saben aprovechar muy bien los momentos simbólicos para que se visualice la desconexión de una parte minoritaria de la sociedad».

En este contexto, ha destacado que sería «una muestra de normalidad» que la selección española pudiera jugar otra vez en el Camp Nou, el estadio del Barça, y ha lamentado que el último partido importante de la selección en Cataluña fuera en los Juegos Olímpicos del 92. Que no juegue en comunidades como Cataluña o Euskadi «me parece una renuncia de país», ha comentado.

La presidenta de Cs, que ha sido «muy futbolera y muy del Barça», según ha explicado, ha reconocido que le da «una pena inmensa» que ahora haya quienes pretenden utilizar a este club «como una herramienta política».

A su modo de ver, un equipo debe ser capaz de atraer a personas «de ideologías diferentes, que voten a partidos diferentes», pero unidas por una «pasión» deportiva. Por este motivo, cree que la política «no debería ser la principal cuestión para elegir al próximo presidente del Barça», donde el debate de cara a la elección del próximo presidente del club es si cada candidato «es independentista o no».

DEPORTE FEMENINO

Por último, Arrimadas ha resaltado la importancia del deporte para la sociedad, por los valores que promueve, como sector económico y para la imagen de España como «potencia deportiva internacional» en distintas disciplinas.

Respecto al deporte femenino, sostiene que se ha producido «una evolución grandísima» en los últimos años y que las instituciones públicas deben apostar por él, generando las condiciones para que «cada vez haya más visibilidad y se potencie la vocación femenina» en deportes tradicionalmente dominados por hombres.

Considera que si se hace esto y se ve que «hay afición y seguimiento» por el deporte femenino, las empresas comprobarán que «hay negocio y hay futuro» y eso facilitará la colaboración público-privada.

En esta idea, la diputada ha coincidido con Mercedes Coghen, que ha indicado que «la afición tiene que demostrar que le da valor al deporte femenino», porque la estructura «tiene que ser real, no apoyada solo desde fuera, con el dinero de la Liga o de Iberdrola».

Además, la campeona olímpica ha afirmado que aún queda mucho por hacer, por ejemplo para reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres deportistas y para aumentar el número de presidentas de federaciones.