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El Cabildo revive el legado cultural y el compromiso social de la artista chilena Violeta Parra en el Día de la Paz

El Patio del Cabildo acogió un homenaje a la cantante fallecida en los sesenta por haberle dado voz a los empobrecidos
En el acto actuó una de las nietas de Parra, que hizo un repaso del amplio repertorio de su abuela con el grupo ‘La Louve Heureuse’

 

El Cabildo de Gran Canaria celebró el Día Internacional de la Paz con un acto que permitió revivir el inmenso legado cultural que dejó la artista chilena Violeta Parra, una persona sensible y enormemente creativa, que dio voz a los oprimidos a través de su arte y que consideraba que la gente era su principal fuente de inspiración.

La artista fallecida en los sesenta destacó como cantante, compositora, músico, pintora, bordadora y poeta, y fue la creadora de ‘Gracias a la vida’, una de las canciones latinoamericanas más populares y versionada por múltiples cantantes, como Mercedes Sosa, Ana Belén y Raphael.

Este acto, enmarcado en el programa Gran Canaria Solidaria, rindió un homenaje a Parra por su compromiso con los empobrecidos y ahondó en los aspectos más relevantes de su vida gracias a la exposición que realizó Moneiba Álvarez, encargada de resumir el legado de esta polifacética artista.

Álvarez destacó que la obra de Violeta Parra no se puede entender sin su vida y su vida sin su obra, y que tuvo dos grandes influencias: su herencia agraria y musical. Destacó también su compromiso social, que le llevó a recorrer los pueblos de Chile con una grabadora y un cuaderno para recopilar los cantos de los campesinos que se estaban perdiendo.

Además, Parra utilizó su arte para denunciar las injusticias sociales y los abusos de poder, como así refleja la canción ‘Miren como sonríen’. También denunció los abusos a los mapuches, de los que era descendiente, y la precaria situación que vivían los campesinos, además de la opresión a las mujeres, porque pese a que no tuvo un discurso feminista, con su forma de vida rompió cánones, destacó Álvarez.

Y para profundizar aún más en su trayectoria, durante el acto fue proyectado un documental realizado por la periodista Madeleine Brumagne para una televisión suiza, en el que Parra muestra sus creaciones y desgrana su universo creativo.

En esta entrevista, realizada pocos años antes de su muerte, la cantante chilena muestra su lado sensible y reivindicativo, y reconoce que si tuviese que escoger solo uno de los medios de expresión artística que utilizaba para dar rienda suelta a su inspiración, elegía quedarse con la gente. “Es la gente la que me motiva a hacer todas estas cosas”, resume.

Además, tras mostrarle a la periodista una arpillera que lleva de título ‘La revuelta de los campesinos’, explica que debido a los desórdenes políticos que había en Chile ella no podía protestar, pero sí podían hacerlo sus cuadros. “Para Violeta, la soledad es un bien necesario, ella une sus fuerzas para comprometerse con su lucha pasional”, concluye Brumagne en el documental, que es ahora uno de los principales registros que quedan de su vida.

Para hacer un repaso a las creaciones musicales de Parra, el grupo ‘La Louve Heureuse’ ofreció un concierto. Este dúo, conformado por Felisa Cereceda, nieta de la homenajeada, e Ylva Berg, entonó algunas de las canciones más destacadas, como ‘Arauco tiene una pena’, ‘La lavandera’, ‘Al centro de la injusticia’ y ‘Que dirá el santo padre’.