El nivel de participación de las mujeres en la Iglesia siempre ha sido objeto de debate. Por una parte, los fieles más conservadores y tradicionales, se apegan a las escrituras para mantener el status quo en lo que respecta a la manera en la que se maneja la fe y participación de los feligreses, mientras que un ala que apoya la inclusión, apuesta por una Iglesia más abierta para toda la sociedad.
El Papa Francisco ha tomado una decisión que profundiza aún más la separación entre dos modelos de Iglesia, y, aunque por el momento el cambio más significativo se ha dado a notar con la inclusión del voto de mujeres y laicos, lo cierto es que los cimientos sobre los que se ha fundado la religión católica, están sufriendo importantes cambios.
El voto en la Iglesia, hasta ahora dominado por los hombres
Todas las decisiones históricas que se han tomado en la Iglesia han sido tomadas por la jerarquía eclesiástica, encabezada por el Papa y los obispos. Estas decisiones se basan en la doctrina y enseñanzas de la Iglesia, así como en la interpretación de las Sagradas Escrituras y la tradición católica.
Con la estructura jerárquica que se mantiene hasta en fechas actuales, solo los hombres pueden ser ordenados como sacerdotes y obispos, lo que significa que solo los hombres pueden participar en la toma de decisiones más altas de la Iglesia, como la elección del Papa o la promulgación de doctrinas y enseñanzas.
Es precisamente en este sentido en el que ha comenzado un fuerte movimiento que, para los más conservadores, mueve los cimientos de la Iglesia, pues, además de aceptarse ahora el voto de las mujeres, los laicos también tendrán una participación de mayor alcance, lo que representa un hecho histórico para quienes profesan la religión católica.
Un Sínodo con mujeres presentes con voz y voto
Siempre se ha señalado que aun con la forma de tomarse las decisiones, la Iglesia Católica ha sido respetuosa de la contribución de cada una de las personas que la conforman más allá de su género. Las mujeres desempeñan roles importantes en la Iglesia, como religiosas, catequistas, líderes laicos y en muchas otras áreas de servicio y ministerio, y, ahora, el Papa Francisco ha reconocido la necesidad de una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones, promoviendo la inclusión y la igualdad de género en diferentes niveles.
El movimiento más reciente del Papa, ha dejado con disgusto a los más conservadores dentro de la Iglesia, pues, el miércoles 4 de octubre, Bergoglio ha hecho historia al inaugurar el primer Sínodo en el que las mujeres podrán contar con derecho de voz y voto; y no solo ellas, sino también los laicos tendrán derecho a votar. El Papa Francisco, tras 10 años de pontificado, ha tomado decisiones que levantan olas de reacciones; y esta es en definitiva una de ellas.
El llamado del Papa Francisco para abrir las puertas de la Iglesia a la igualdad
El Sínodo convocado por Francisco ha dado inicio con la tradicional misa, y en él, serán muchos los temas incómodos que serán discutidos, los cuales según palabras del pontífice, lograran un trabajo mancomunado entre los líderes eclesiales y también los laicos para avanzar a favor de la iglesia.
La participación de la mujer en las decisiones que se tomen a la Iglesia es solo el inicio de los grandes cambios que pueden estar por venir, pues, en el Sínodo se debatirá ampliamente sobre temas que han sido incómodos por años, como el papel de la mujer y su acceso al diaconado, la bendición a parejas LGTBIQ+ y la comunión para los divorciados así se vuelvan a casar.
Dario Vitali, el coordinador de los teólogos participantes en el Sínodo, ha expresado que lo que se persigue es “iluminar a la iglesia con una nueva luz”, mientras que, para el Papa Francisco, “es algo realmente importante para la Iglesia”.
Una Iglesia dividida en las puertas de la igualdad
Si bien, la inclusión del voto de las mujeres en las decisiones dentro del poder de la Iglesia ha sido alabado por varios movimientos, también son muchos los que adversan las decisiones que han ido siendo tomadas por Bergoglio.
Uno de los principales exponentes de las críticas a Bergoglio es el cardenal Gerhard Müller, quien ha expresado críticas a las decisiones del Papa Francisco en varios aspectos. Müller cuestiona el gobierno y el estilo del Papa, así como la "confusión doctrinal" que, según él, existe en el papado. También criticó al "círculo mágico" de asesores sin preparación teológica que rodea al Papa.
Para el cardenal de origen Alemán, las decisiones que se han ido tomando representan “una toma de poder hostil” hacia la iglesia por parte de personas que tienen una visión de la religión como si esta se tratase de un partido político, cuya realidad puede ser fácilmente cambiada por los votos.
Nathalie Becquart, una representante de las mujeres que se impone con su voz y voto
Nathalie Becquart es una religiosa francesa que ha sido nombrada subsecretaria del Sínodo de los Obispos, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo. La religiosa es miembro de la Congregación de las Xavires desde 1995; y su nombramiento ha sido considerado un paso importante hacia la inclusión de las mujeres en roles de liderazgo dentro de la Iglesia Católica.
Becquart ha expresado su deseo de que su nombramiento sirva como una fuente de esperanza para las mujeres tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad en general. Su presencia en el Sínodo de los Obispos y su capacidad para votar en esta asamblea ha sido una demanda de las asociaciones femeninas católicas durante mucho tiempo.
James Martin, un sacerdote jesuita que mueve los cimientos de la Iglesia para los más conservadores
James Martin es un sacerdote jesuita estadounidense conocido por su trabajo en la promoción de la inclusión y el diálogo dentro de la Iglesia Católica y es autor de varios libros populares, incluyendo "Building a Bridge: How the Catholic Church and the LGBT Community Can Enter into a Relationship of Respect, Compassion, and Sensitivity" (Construyendo un puente: Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden establecer una relación de respeto, compasión y sensibilidad).
El padre Martin ha sido un defensor de la inclusión de la comunidad LGBT dentro de la Iglesia Católica y ha abogado por un mayor diálogo y comprensión entre la Iglesia y las personas LGBT. Por esta razón ha sido criticado por algunos sectores conservadores de la Iglesia. Además de su trabajo como autor, el padre James Martin ha sido reconocido por su labor en la promoción de la inclusión y el diálogo dentro de la Iglesia Católica, y su trabajo ha generado debates y reflexiones sobre la relación entre la Iglesia y las personas LGBT.
Progresistas y Conservadores enfrentados por posibles cambios en la Iglesia
En la Iglesia Católica, al igual que en otras instituciones, existen diferentes corrientes de pensamiento y enfoques que pueden generar debates y enfrentamientos entre progresistas y conservadores. Estos debates a menudo se centran en posibles cambios en la Iglesia, ya sea en términos de doctrina, prácticas litúrgicas o enfoques pastorales.
Los progresistas suelen abogar por una mayor apertura y adaptación a los desafíos y cambios de la sociedad moderna, promueven la inclusión de diferentes grupos, como las personas LGBT, y abogan por una mayor participación de los laicos en la toma de decisiones dentro de la Iglesia.
Por su parte, los conservadores tienden a enfatizar la preservación de la tradición y la enseñanza doctrinal establecida. Los conservadores pueden ver los cambios propuestos como una amenaza a la ortodoxia y a la unidad de la Iglesia; llegando muchos a afirmar que de implementarse cambios tan drásticos, se puede estar frente al fin de la Iglesia Católica.
Un Sínodo que marcará el papado de Bergoglio
La trayectoria de Bergoglio durante el papado se ha desarrollado con varios sobresaltos, especialmente porque son varios los conservadores que lo consideran un enemigo de las enseñanzas tradicionales. Si bien, no hay decisiones tomadas con respecto a los debates que se llevaran a cabo en el sínodo, lo cierto es que se debe esperar un tiempo largo para saber los resultados, pues, al tratarse de debates tan extensos y delicados, se estima que las decisiones serán tomadas tras varios años de debate.
Lo cierto es que estamos frente al que puede llegar a ser el último Sínodo convocado por Bergoglio, y, de los resultados arrojados de este, se podrá entonces marcar finalmente lo que ha representado el papado de Francisco para la unidad de la Iglesia católica. ¿Acaso se estará finalmente frente a una Iglesia de mayor apertura o acogida? 0, ¿Serán los creyentes más conservadores capaces de alejarse por considerar que se violentan todos los cimientos originales sobre los que se ha fundado su fe?