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A temperaturas bajas, el crecimiento de los microorganismos se vuelve más lento e, incluso, se detiene. Por eso es tan importante mantener ciertos alimentos en frío. Es una excelente forma de evitar muchas infecciones e intoxicaciones por alimentos.

Las temperaturas idóneas, según la OCU, para conservar los alimentos en frío son:

  • En el congelador, por debajo de -18 ºC.
  • En la nevera, las carnes y pescados deben mantenerse entre 1 y 4 ºC y el resto, entre 5 y 8 ºC.

En general, la zona más fría de la nevera es la que está en contacto con el congelador: el estante de arriba en los frigoríficos tradicionales y, en los modelos combi, la parte donde están los cajones para las verduras o justo encima de ellos.

Una forma fácil de controlar la temperatura interior es meter un termómetro en un vaso con agua dentro de la nevera. Colócalo en la balda donde guardes la carne y el pescado.

No es buena idea dejar el termómetro al aire porque variará su medición más rápido, por ejemplo, en cuanto abras la puerta de la nevera.