La presencia de mujeres en puestos de liderazgo ha retrocedido en la empresa y en la política tras décadas de avances. No es una impresión: es la conclusión de un análisis que sitúa ese frenazo en España, en el conjunto de Europa y en Estados Unidos.
El retroceso se produce, además, en paralelo a una ola reaccionaria contra el feminismo y contra las políticas de igualdad. Y llega después de que el Me Too pusiera el foco sobre el acoso, sin que aquel movimiento lograra la paridad real en los centros de decisión.
¿Qué ha pasado exactamente?
Los datos no dibujan un caso aislado. El retroceso afecta a la empresa y a la política a la vez, y se repite en países con contextos muy distintos: España, el resto de Europa y Estados Unidos. Donde antes había una tendencia sostenida de incorporación femenina, ahora aparece un frenazo e incluso marcha atrás.
El ejemplo más reciente llega de las elecciones legislativas de Estados Unidos del pasado martes. Un número récord de mujeres ganó un escaño en la Cámara de Representantes, un hito que, sin embargo, no altera la fotografía general. La hegemonía masculina en los ámbitos de liderazgo se ha consolidado, e incluso reforzado.
Las expertas consultadas coinciden en la explicación. El golpe a las políticas de diversidad ha reactivado viejos patrones de conducta, según sostienen, y ese impulso se ha visto alentado por la segunda victoria de Donald Trump. Las inercias discriminatorias que parecían en retirada han encontrado un marco donde operar con menos resistencia.
La hegemonía masculina no ha desaparecido con el tiempo: se ha adaptado y ha encontrado nuevas razones para mantenerse en los centros de decisión.
¿A quién afecta y cómo?
El freno tiene nombres concretos. Afecta a las mujeres que compiten por un ascenso, a las que se presentan a un cargo público, y a las jóvenes que eligen su formación con la vista puesta en una carrera directiva. También a las empresas y a las administraciones, que pierden talento y mirada diversa en la toma de decisiones.
El techo de cristal —esa barrera invisible que frena el ascenso femenino pese a la cualificación— se vuelve más rígido cuando la igualdad pierde prioridad. La igualdad laboral pasa a un segundo plano en algunas organizaciones cuando el viento sopla en contra, apuntan las especialistas consultadas.
Hay un efecto menos visible y igual de importante. Cuando las cúpulas se homogenizan, las decisiones sobre horarios, salarios, productos y servicios se toman con menos perspectivas. La brecha de género —la distancia entre lo que cobran y alcanzan hombres y mujeres— no se cierra sola, sino con medidas sostenidas y evaluadas.
También hay un plano simbólico. Cada retroceso reordena las expectativas de quienes vienen detrás y manda un mensaje sobre qué es posible. Las mujeres en puestos de liderazgo son la referencia que muchas jóvenes usan para decidir hasta dónde quieren llegar.
El precedente: décadas de avance que ahora pierden fuelle
Durante las últimas cuatro décadas, la entrada de mujeres en los espacios de decisión fue constante, aunque desigual por países y sectores. Las leyes de igualdad, las recomendaciones de presencia equilibrada en los consejos de administración y el empuje del movimiento feminista abrieron puertas cerradas durante generaciones. El ritmo nunca fue el deseado: el avance se concentró en los niveles intermedios y se atascó en la cúpula.
Hoy ese recorrido se ha encontrado con un contrapeso. El Instituto Europeo de la Igualdad de Género publica un índice periódico sobre igualdad en ámbitos como el poder y la toma de decisiones. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística elabora estadísticas que permiten seguir la presencia femenina en la empresa y en las instituciones. La lectura coincide con la de las expertas: sin políticas activas, la tendencia se aplana o gira.
El impacto a medio plazo es doble. En las empresas, menos mujeres en la dirección reduce la diversidad de criterios en decisiones que afectan a plantillas, productos y servicios. En política, menos representación se traduce en agendas que ignoran problemas que afectan de forma distinta a las mujeres.
Lo que viene depende de dos frentes: la resistencia de las políticas de igualdad y el comportamiento de las próximas citas electorales. Los informes periódicos y las estadísticas oficiales serán la vara de medir para saber si el freno es coyuntural o se convierte en la nueva norma.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La presencia de mujeres en puestos de liderazgo retrocede en la empresa y en la política tras décadas de avances.
- 👥 Quiénes son los afectados: Trabajadoras, directivas, cargos públicos y jóvenes que orientan su formación hacia la dirección.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Menos diversidad en las decisiones empresariales y políticas, y un freno en la reducción de la brecha de género.



