Zaragoza se echa a la calle contra los centros de datos: «No dan empleo ni pagan impuestos»

La marcha coincidió con el Día Europeo contra los centros de datos y reunió a entre 2.000 y 5.000 personas, según la fuente. Los colectivos piden frenar los proyectos hasta conocer su impacto real en el agua y en la red eléctrica.

Zaragoza dijo este sábado basta a los centros de datos y lo dijo en la calle. Miles de personas marcharon contra unos proyectos que, sostienen, no dejan empleo, no pagan impuestos y se quedan con el agua y la luz de la comunidad.

El sábado en que Zaragoza se plantó delante de los centros de datos

La protesta coincidió con el Día Europeo contra los centros de datos, así que la coincidencia funcionó más bien como una declaración de intenciones. Las cifras bailan según quién las cuente: entre 2.000 y 5.000 personas en la calle, según la Policía Nacional y elDiario.es. La IA parece intangible, pero necesita hormigón, agua y megavatios para existir.

Los cánticos resumieron la jornada mejor que cualquier comunicado: «Las nubes en el cielo, no en nuestro pueblo», «Queremos pisos baratos, no centros de datos», «No hay agua para tanto dato». Cristina García, ingeniera industrial del colectivo, lo dejó claro: «Estos proyectos no generan empleo, no pagan impuestos y se están quedando con todos los recursos».

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Agua, impuestos y empleo: los tres frentes del cabreo

El primero es el agua. Pedro Arrojo, catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza y relator de la ONU para el agua, no pide cerrar el sector: pide saber qué se firma y en qué condiciones. Cuando falta transparencia, la sospecha corre más rápido que cualquier informe técnico.

El segundo son los impuestos. Los Proyectos de Interés General de Aragón funcionan como una alfombra roja para las grandes empresas: exenciones fiscales, expropiaciones y trámites exprés, según explicó el exalcalde de Zaragoza Pedro Santisteve. Él mismo cifra en 34 los centros de datos previstos en Aragón.

Ninguna de las promesas que se hicieron sobre el papel ha llegado todavía a una factura de la luz ni a una nómina en Aragón.

Y el tercero, el empleo. Los colectivos recuerdan que se anunciaron más de mil puestos, pero que al margen de la construcción la operación real se queda en apenas 200 empleos. La mayoría de los asistentes cifra el problema justo en esa distancia entre el anuncio y la nómina. Ahí está el detalle.

Las cuentas que nadie ha puesto encima de la mesa

Los números gruesos asustan. La Agencia Internacional de la Energía calcula en su informe Energy and AI que la demanda eléctrica del sector se duplicará hasta los 945 TWh en 2030, más que todo lo que consume hoy Japón.

En Aragón, si salen adelante todos los proyectos anunciados, el consumo se quintuplicaría: de 10.000 a más de 55.000 GWh al año, según el diari Ara. Solo las ampliaciones de Amazon se comerían más energía que toda la comunidad.

La cuenta no cuadra.

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Spoiler: el cabreo no es aragonés. En EEUU el rechazo a los centros de datos es masivo, con la excepción de un pueblo de 940 habitantes que se los rifa. Y en El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego ya hubo polémica hace semanas porque el impuesto de actividades económicas se iba a Madrid, hasta que Amazon aclaró que tributaría en casa. La desconfianza no sale de un prejuicio: sale de un patrón.

La pregunta de fondo no es si queremos centros de datos, sino quién paga la factura. Cuando llegue la próxima sequía, Arrojo avisa de que los centros no van a parar y de que redimensionar la red eléctrica se pagará en el recibo de la gente.

Mientras tanto, el Real Decreto que llegó en agosto con exigencias de renovable de nueva implantación y eficiencia hídrica se ha ido rebajado tras la presión de la industria: el umbral sube de 1 a 10 MW y hay hasta cinco años de transición para quien no cumpla con el 80% renovable.

Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, Zaragoza acaba de meter el asunto en la agenda. No es el primer municipio que se planta y no será el último. Si el sector quiere dejar de ser el malo de la película, tiene una vía sencilla y aburrida: publicar qué consume, cuánto tributa y a cuánta gente contrata de verdad. Mientras eso no pase, cada proyecto nuevo tendrá que explicarse en la calle.

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: De los vecinos de Zaragoza y los colectivos que frenan los centros de datos.
  • 📲 En qué red social ha pasado: El debate corre por X, donde se comparten cánticos y cifras de la marcha.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque mezcla dos asuntos que encienden a cualquiera: la factura de la luz y el agua.
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