Los grandfluencers han dejado de ser una anécdota: las abuelas de TikTok suman millones de seguidores y ya firman con marcas.
Durante años, el retrato robot del creador de contenido tenía veintipocos, un aro de luz y ganas de montarla. Hoy hay cuentas con once millones de seguidores detrás de las que está una señora de 86 años que, eso sí, tiene a su nieto grabando.
El estereotipo se cae a pedazos
Los datos acompañan. Según el Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación MAPFRE, el 80% de los españoles mayores de 55 años está conectado y el 65% consulta o publica contenido en redes sociales. No son usuarios de mirar y callar: son audiencia y, cada vez más, creadores.
Y no es la excepción que confirma la regla. El II Barómetro de Edadismo Hablando en Plata, publicado en octubre, señala que el 78,3% de los españoles cree que las personas mayores son poco hábiles con la tecnología. Ese prejuicio tiene nombre, edadismo, y estas cuentas lo desmontan clip a clip.
Las abuelas que se han comido TikTok
El caso más gordo es el de Rosa Vallejo, 'la abuela de España'. A los 86 años protagoniza la cuenta 'Con buen humor' junto a su nieto Christian Morales, y Rosa Vallejo acumula 11 millones de seguidores en TikTok más dos en Instagram. Empezó como un juego; hoy es la protagonista absoluta de bailes, retos y bromas.
El mérito no está en la edad: está en que una señora de 86 años dice lo que piensa y medio internet se queda a escucharla.
La Yaya Mari Carmen es otro caso de manual. María del Carmen Valencia, casi 86 años, publica desde 2020 con su nieto Héctor Prieto. El vídeo que lo cambió todo fue uno en el que insistía en que el chaval se comiera un trozo de panettone y siete almendras. Desde entonces, la Yaya Mari Carmen ha hecho de las regañinas su marca personal: 231.000 seguidores en Instagram, 365.600 en TikTok y varias marcas detrás.
Guadalupe Fiñana, 88 años, es la 'Abuela de Dragones'. Se hizo viral hace unos años cuando su nieta la grabó comentando, sin filtro, el último capítulo de Juego de Tronos. Hoy suma un millón de seguidores en Instagram y 1,8 millones en TikTok, ganó MasterChef Abuelos en diciembre de 2020, publicó un libro de recetas y se llevó el premio Forbes Best Content Creator People's en 2025 y 2026.
Y no todo es familia. Manoli, Lola y Charo son las 'Chicas de Oro de Abla', tres vecinas de unos 70 años de Almería que se han hecho virales enseñando su día a día en el pueblo, las charlas del bar, y las fiestas locales.
Por qué funciona (y no es solo ternura)
Hay una tentación de despachar el fenómeno con un 'qué mono'. Error. El humor concentra el 66,85% de los likes de los perfiles sénior españoles, según el análisis de Andrea Saura Baeza, investigadora de la Universidad de Alicante: aparece en la mitad de los vídeos y suma más de 31,5 millones de interacciones. No petan por pena, petan porque hacen gracia.
Francisco Martín, profesor de la Universidad de Málaga, apunta a algo que ninguna campaña puede comprar: ternura, cariño y protección. 'Aportan unas perspectivas mucho más amables', dice. En un feed saturado de gritos y cortes de tres segundos, una señora contando cómo hace la tortilla de patatas es un bálsamo.
Pero hay un matiz que casi nadie menciona. Saura Baeza recuerda que muchos de estos perfiles no se gestionan solos: hijos y nietos actúan como facilitadores digitales. Y ahí va mi lectura: el nieto pone la cámara, pero el talento es de la abuela. Cuando el familiar se cree protagonista, la cuenta se desinfla.
Tampoco ha salido de la nada. Mari Carmen publica desde 2020 y Guadalupe acumula dos premios Forbes seguidos: la ola de grandfluencers no es un pico de tres semanas. La pregunta ya no es si habrá más, sino cuándo alguien las pondrá como cabezas de cartel de un evento.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: De los grandfluencers sénior, con Rosa Vallejo y la Yaya Mari Carmen como abanderadas.
- 📲 En qué red social ha pasado: Sobre todo en TikTok e Instagram, donde acumulan millones de seguidores.
- 🔥 Por qué es viral: Porque su humor y su naturalidad rompen el estereotipo de que los mayores no saben usar internet.



