2Las señales que delatan el SMS falso: remitente, enlace y urgencia
El primer indicio aparece antes de leer el texto: en quién firma. El mensaje se presenta como «CORREOS» pero llega desde un número móvil corriente, un remitente numérico sin relación con la empresa o incluso se cuela en el mismo hilo donde están los avisos auténticos de la compañía, porque los estafadores falsifican el alias del remitente. Que el SMS comparta conversación con notificaciones reales no lo valida. La propia Correos insiste en que no solicita datos personales, bancarios ni movimientos económicos por SMS, correo electrónico o llamada, y sus comunicaciones por email salen de correos@correos.com. A eso se suma el contexto: la campaña es masiva y se lanza a ciegas, así que la mayoría de los receptores no espera ningún paquete. El gancho elegido, unas supuestas tasas de aduana pendientes, figura entre los fraudes más habituales que la empresa documenta.
El segundo bloque de señales está en el enlace y en la prisa. La dirección nunca es correos.es: aparecen dominios como correos-pago-aduanas.com, correos-tarifas.online o variantes con el nombre de la marca incrustado en un subdominio, además de acortadores tipo rebrand.ly, tr.ee o bit.ly que ocultan el destino, y páginas alojadas en servicios gratuitos (vercel.app, pages.dev, netlify.app) registradas horas o días antes del envío. El importe ridículo —1,99 euros en el caso documentado por Maldita.es, pero también 1,79, 0,80 o 0,27 euros en otras oleadas— es la carnada para que nadie dude ante una cifra tan pequeña. Y todo se envuelve en un plazo corto: «confirmar el pago y recibir su envío hoy mismo», «su paquete será devuelto en 24 horas». Esa cuenta atrás existe para que se pulse antes de comprobar nada. El formulario final pide tarjeta, caducidad y CVV; con esos datos y el código que envía el banco, los estafadores vinculan la tarjeta a una cartera móvil y vacían la cuenta. Los mensajes sospechosos se pueden reenviar al 017 de INCIBE.
