Reconócelo: has pasado la plancha por el pelo con la esperanza de que el encrespamiento desapareciera de una vez por todas. Y funciona. Durante dos horas. Luego la melena vuelve a levantar el vuelo y tú vuelves a enchufar la plancha.
La farmacéutica Helena Rodero lo explicaba hace poco en Trendencias y su tesis es de las que se te quedan grabadas: no se puede ir contra natura con el pelo rizado. Si tienes una melena ondulada y con mucho frizz, pasarle las planchas o las tenacillas una y otra vez 'lo dañaría más y a la larga tendría más encrespamiento'. Palabras suyas.
Ahí está el detalle que nadie te cuenta. El calor alisa, sí, pero también castiga la fibra.
Y entramos en el bucle perfecto: cuanto más frizz, más plancha; cuanto más plancha, más frizz. Un círculo del que se sale, pero no precisamente con más calor.
Por qué la plancha es justo lo que no necesitas
Piensa en lo que le hace una plancha a un pelo que ya está seco. En el espejo queda pulido, de acuerdo. Por dentro el resultado es otro: menos humedad, la cutícula —la capa que recubre cada pelo— más abierta y una fibra capilar que, en cuanto hay un poco de ambiente, se levanta como si le hubieran dado cuerda.
Eso sí, aquí no venimos a demonizar el calor. Venimos a decirte que el orden de los factores cambia el resultado, y que existe una rutina más barata que una plancha nueva.
El frizz no se combate con más calor: se combate con fibra protegida, un acondicionador bien puesto y un secado tranquilo.
La rutina de cuatro pasos que sí funciona
Primer paso: champú, y el foco en el cuero cabelludo. Rodero insiste en lavar bien la raíz y dejar que el resto se beneficie del aclarado. Parece una tontería y es media batalla.
Segundo: con el pelo mojado pero no empapado, acondicionador de medios a puntas y cepillar. Y aquí llega el consejo que casi nadie cumple: espera un par de minutos a que el producto asiente.
Tercero: protección térmica antes de encender ningún aparato. La farmacéutica nombra dos concretos, Tame Game de Keune y Dream Coat de Colour Wow, aunque lo importante es el gesto: nunca difusor sin protector.
Cuarto: el difusor. Sin moverlo de sitio, a temperatura media y a la velocidad más baja que te permita el secador. Quieto, sin zarandear el pelo, dejando que el aire trabaje por su cuenta.
Y de remate, un aceite capilar. Da brillo, suaviza y, de paso, ayuda a controlar el encrespamiento. Cuatro pasos y cero aparatos nuevos.
El error que llevamos repitiendo desde los 15 años
He perdido la cuenta de las veces que alguien me ha contado que se pone acondicionador 'solo los domingos' o que se seca el pelo sacudiéndolo con la toalla como si fuera una alfombra. Ahí está el problema, no en la genética.
La buena noticia es que esta rutina no es solo para melenas onduladas. Rodero lo deja claro: no difiere mucho de la de cualquier otro pelo, así que si tienes encrespamiento, te vale igual. Puedes seguir sus recomendaciones en su perfil de Instagram, donde va colgando este tipo de explicaciones sin humo.
Mi conclusión después de años probando de todo: la plancha es el parche, el acondicionador es la cura. Menos calor y más producto bien aplicado. Te va a encantar el resultado.
🧠 Para soltarlo en la cena
Acondiciona, protege y seca con difusor: el frizz se rinde.




