2Cuánto se recupera: el 20% de una base máxima de 5.000 euros al año, hasta 1.000 euros
El cálculo es sencillo y ahí está buena parte de su gancho: Hacienda permite descontarse el 20% de lo pagado en la reforma, con una base máxima de 5.000 euros por declaración y año, lo que deja la devolución tope en 1.000 euros. Quien se gastó 6.000 euros en cambiar ventanas o aislar la fachada no recupera 1.200, sino 1.000; quien pagó 3.000 recupera 600. En esa base entran los honorarios de proyecto y dirección de obra, la ejecución, los materiales y hasta los certificados de eficiencia energética, pero quedan fuera los equipos que utilizan combustibles fósiles. También hay que restar cualquier subvención pública: si de 9.200 euros de obra se cobran 1.650 de ayuda, la base baja a 7.640 y, aun así, toca el techo de 5.000, es decir, 1.000 euros. Todo debe estar abonado con tarjeta, transferencia o cheque nominativo; el efectivo anula la deducción.
El atractivo es que el dinero no llega por una ayuda que haya que solicitar aparte, sino que se aplica en la propia declaración como deducción sobre la cuota íntegra estatal: cada euro deducido es un euro menos a pagar o más a devolver, y por eso se nota de golpe en el resultado. Se practica en el ejercicio en que se expide el certificado energético posterior a la obra, con independencia de cuándo se pagó, e incluye los pagos hechos desde el 6 de octubre de 2021. Tras la prórroga del Real Decreto-ley 16/2025, las obras deben estar terminadas y pagadas antes del 31 de diciembre de 2026 y el certificado emitido antes del 1 de enero de 2027. Pese a ello se reclama poco: en 2023 solo 26.888 liquidaciones aplicaron este tramo del 20%, con una media de 862 euros, y un informe de los gestores administrativos cifró en el 90% los contribuyentes con derecho que no lo pidieron, en la mayoría de los casos por no haber encargado el certificado previo antes de empezar los trabajos.
