El suplemento que cuida tu salud cardiovascular según Surrey (y a quién le sirve de verdad)

El ensayo STAMINA, con 61 participantes y seis meses de seguimiento, observó mejoras en la función endotelial, la rigidez arterial y la presión sistólica. Los autores avisan de que son biomarcadores, no resultados clínicos.

La Universidad de Surrey ha probado un suplemento multicomponente en 61 personas y tres indicadores de salud cardiovascular han mejorado. Antes de llenar el armario de botes, vamos con lo que dice el estudio y con lo que no.

Qué llevaba dentro el bote y cuánta gente lo probó

El ensayo es aleatorizado, controlado con placebo, dirigido desde Surrey (Reino Unido) y publicado en European Heart Journal Open. La fórmula, bautizada como NOVOS Core, mezcla vitaminas y minerales, aminoácidos y bioactivos vegetales elegidos por su papel en procesos ligados al envejecimiento. La apuesta era sumar varias vías a la vez, sin ingrediente estrella.

Reparto: 61 participantes, 33 con el suplemento y 28 con placebo, una toma diaria durante seis meses. La primera medida que se movió fue la función endotelial, esto es, cómo se regula el tono de los vasos sanguíneos. La dilatación mediada por flujo mejoró en el grupo del suplemento y ya había diferencias una hora después de la primera dosis. En el control, los valores se quedaron prácticamente igual.

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El 6,1 y el 1,18 que conviene traducir

La presión arterial sistólica cerró con una diferencia ajustada de 6,1 mmHg a favor del suplemento a los seis meses. Contexto: estudios grandes previos calculan que bajar 5 mmHg sostenidos se asocia a un 10% menos de eventos cardiovasculares mayores. El matiz es que este ensayo no midió infartos ni ictus, solo marcadores.

La rigidez arterial también se movió: la velocidad de la onda de pulso fue 1,18 m/s menor, o sea, arterias más elásticas. Y aquí está el detalle interesante: los análisis de sangre no mostraron cambios en el colesterol ni en otros lípidos. La mejora vascular no venía por esa vía.

Bajar 6,1 mmHg de sistólica es una cifra decente sobre el papel, pero el papel no es una consulta.

El riesgo cardiovascular estimado a 10 años bajó de forma modesta, casi como reflejo de esa presión sistólica. Christian Heiss, catedrático de Medicina Cardiovascular de Surrey, plantea la hipótesis de fondo: comprobar si atacar varios procesos del envejecimiento a la vez produce efectos medibles. Los hay. El propio equipo pide ahora estudios más amplios.

A quién le sirve de verdad (y a quién no)

El mercado lleva años vendiendo longevidad en cápsulas y la mayoría de los ensayos se quedan en el cajón. Este al menos está publicado, es aleatorizado y tiene grupo de control. Ahora la parte incómoda: 61 personas son una prueba de concepto, no una recomendación clínica. La muestra es pequeña y el seguimiento, de solo seis meses.

Juliet Wright, decana fundadora de la Facultad de Medicina de Surrey, insiste en lo mismo: los biomarcadores están bien, pero falta saber si se traducen en salud a largo plazo. Traducido a la vida real: si tomas pastillas para la tensión, ningún bote las sustituye. Ni el cardio de los martes.

¿Y a quién le sirve? A alguien sano, con factores de riesgo moderados, que quiera consultarlo con su médico antes de rascarse el bolsillo. Diogo Barardo, director de I+D de NOVOS, defiende que abordar varias vías del envejecimiento a la vez era la hipótesis desde 2019. Suena razonable y suena a marca vendiendo su producto. Las dos cosas pueden ser verdad.

Mi consejo es el de siempre: antes de añadir un suplemento, mira lo que ya tienes en el plato y en la agenda. Dormir, moverse y comer verdura siguen ganando por goleada. Y si te decides, coméntalo con quien te lleva la tensión. Ya me contarás.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 10 segundos al día, una toma diaria como en el ensayo. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo: si tomas medicación para la tensión, pregunta primero a tu médico y no cambies nada por tu cuenta.