Escapadas de otoño por menos de 100 euros: los pueblos de interior en España donde el paisaje dura más semanas

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Beceite y el Matarranya (Teruel): el otoño mediterráneo que llega tarde y se alarga hasta diciembre

Vista aérea de Teruel, arquitectura histórica de España durante el crepúsculo, resaltando el paisaje urbano y las montañas.

Beceite es uno de los pocos rincones del interior donde el otoño no se acaba en octubre. La altitud contenida del pueblo y el clima mediterráneo del Matarranya retrasan el cambio de color frente a los bosques pirenaicos, de modo que el amarillo de chopos, sauces y fresnos en la ribera y los rojos de arces y quejigos en las laderas de Els Ports aguantan hasta bien entrado noviembre y, en las cotas bajas y las umbrías, se estiran hacia diciembre. La lluvia, que aquí llega sobre todo en otoño, devuelve caudal a pozas y saltos que el estiaje dejó casi secos, y con el agua recuperada lucen el Parrizal —pasarelas de madera camino de los Estrets, paredes de 60 metros que en algún punto se cierran hasta el metro— y La Pesquera, en el río Ulldemó, el cañón que National Geographic situó entre los paisajes otoñales de España. A finales de octubre, las jornadas micológicas y la feria de productos de la zona completan el plan.

El gasto no rompe el límite. En Beceite hay casas rurales anunciadas desde 22-29 euros por persona y noche, así que una pareja duerme por unos 45-58 euros, y la entrada al Parrizal cuesta entre 6 y 12 euros según temporada y día. Con esas cifras, dos noches de fin de semana por persona caben en 100 euros sin contar las comidas. Conviene reservar la ruta en la web del Ayuntamiento: el aforo es limitado, no se permite el baño ni el acceso con perros y, del 25 de octubre al 31 de diciembre, el calendario de 2026 reduce la visita a un único turno, de 9.00 a 16.00, por lo que hay que madrugar. Fuera de la temporada alta el paraje se recorre sin aglomeraciones y, al volver, queda el pueblo: el puente de piedra sobre el Matarraña, los molinos papeleros, el ayuntamiento del siglo XVI y la iglesia de San Bartolomé. Para cenar, setas, jamón de Teruel y aceite del Bajo Aragón.

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