A los 96 años, Lillian Droniak tiene 15 millones de seguidores en TikTok y se paga la residencia con los vídeos.
Vive en una residencia de Connecticut donde la habitación cuesta 12.000 dólares al mes, y sus ingresos en redes cubren la factura entera, según el reportaje que ha dado la vuelta al mundo en las últimas semanas. El dinero sale de marcas de comida y belleza; lo que sobra va a un fondo universitario para sus bisnietos. Empezó en 2020, con su nieto detrás.
Lo suyo no es una excepción. Las influencers mayores de 70 años han pasado de anécdota a nicho rentable: Instagram y TikTok son hoy su puesto de trabajo. Spoiler: casi ninguna venía del mundo digital.
Su fama se disparó el pasado mes de junio, cuando la residencia amenazó con desalojarla por organizar fiestas. El acuerdo: puede seguir celebrando, pero sin alcohol de por medio. Dentro del geriátrico, eso sí, sus compañeros no acaban de pillar su fama porque no usan la plataforma.
Su discurso tiene una simpleza que funciona: 'Creen que los ancianos solo se sientan a mirar una pared, pero yo les estoy demostrando que envejecer no es tan malo', contó a la BBC.
A 8.000 kilómetros, en Cardiff, Viv Truran graba dos vídeos diarios con 82 años. Empezó en Instagram tras la muerte de su marido, animada por una vecina que admiraba sus conjuntos de colores. Hoy su habitación es un estudio con 22 pares de gafas y dos cajones de bufandas, y apunta sus visualizaciones en un cuaderno que ya va por el quinto.
Nadie esperaba que el relevo generacional de los creadores viniera de señoras que ya habían jubilado dos veces.
Las marcas llaman y ella negocia con criterio: un par de patrocinios al mes, preferencia por empresas locales y causas benéficas, y contratos grandes rechazados porque no eran lo suyo. Y funciona.
Por qué las marcas se rifan a las abuelas influencers
Naomi Baker, de We Are Social, explicaba en la BBC que estas comunidades son 'muy consolidadas y leales' y tienen más poder adquisitivo de lo que se supone. Traducido: menos ruido y más conversión. El negocio es ese.
Hay algo que no sale en las métricas. Sus vídeos hacen de abuela virtual para gente que no tiene cerca a la suya y eso, en un mundo incierto, vende consuelo. Barbara Costello, exmaestra de 77 años, lo comprueba cada día: hay seguidores que la llaman 'la madre que nunca tuve'.
Grace Geramita, Nonna Gracie, es la pata gastronómica. Llegó de Italia con 18 años, encadenó trabajos para criar a dos hijas y hoy, cocinando las recetas de siempre, gana más que en toda su vida laboral anterior. La convenció su nieto Matthew hace seis años.
Y ojo al detalle: no venden producto, venden mesa, familia, y ropa bonita un martes cualquiera.
El edadismo se combate con un móvil y buena luz
Esto conecta con una conversación vieja en internet: la del edadismo, el prejuicio que da por hecho que a partir de cierta edad uno se apaga. Truran cuenta que las mujeres de 20 y 30 años que la paran por la calle le confiesan que tienen miedo de envejecer. Ella responde siempre lo mismo: no es para tanto.
Mi lectura es que estas cuentas funcionan porque no prometen juventud eterna. Prometen lo contrario: que la vida sigue teniendo gracia a los 80 y que la gracia no se compra en una farmacia. Por eso el público de Droniak tiene edad de ser su nieto.
Ahora la parte incómoda. El éxito de cuatro nombres no arregla la brecha digital ni las pensiones, y venderlo como revolución sería tramposo. Pero mueve una ficha cultural enorme: quién tiene derecho a ocupar el timeline. La pregunta ya no es si saldrán más creadoras senior, sino cuándo dejarán las marcas de tratarlas como una campaña de Navidad.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 3/10. Aquí no hay beef ni indirectas: el único ruido está en quien cree que las marcas las usan de florero. La nota subiría sola el día que una de ellas mande a alguien a paseo en directo.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Lillian Droniak, Viv Truran, Nonna Gracie y Barbara Costello, creadoras de entre 77 y 96 años.
- 📲 En qué red social ha pasado: en TikTok e Instagram, con una audiencia mayoritariamente joven.
- 🔥 Por qué es viral: Droniak paga su residencia con los ingresos de TikTok y las abuelas influencers rompen los prejuicios sobre la vejez.



